¿Y si le está costando trabajo leer?

Una preocupación que podemos llegar a tener como padres de familia o educadores, es cuando vemos que a l@s niñ@s se les esté dificultando algún proceso importante, como puede ser el de la lectura. Pero tranquilos, porque muchas veces lo que tendemos a hacer es comparar con otros de su «misma edad» o «mismo grado escolar» y la verdad es que cada niñ@ es diferente, con distinta madurez y nivel de desarrollo, entre muchos otros factores, que pueden causar este tipo de diferencias entre pares.

Recordemos también que el sistema educativo en México, «exige» de alguna manera que al entrar a primaria ya sepan leer y escribir y esto es alrededor de los 6-7 años de edad. En países con un sistema educativo distinto como es el caso de Finlandia, es apenas a los 7 años que se inicia el proceso para aprender a leer; esto porque en teoría a esa edad apenas están listos y lo suficientemente maduros para poder iniciar procesos cognitivos así de complejos. Es decir, de alguna manera en México los estamos exponiendo a estos procesos, antes de tiempo. Esto no está del todo mal, pero por eso es que algunos pueden llegar a presentar dificultades, porque quizá no están listos aún.

Entonces, no entremos en pánico si nuestr@ niñ@ de preescolar está teniendo dificultades en aprender a leer, mejor ocupémonos y veamos cómo podemos ayudar y apoyar a facilitar el proceso. Para esto es importante que aprendamos a detectar algunas señales de alarma, que nos podrían indicar que en efecto está habiendo una dificultad en esta área.

En niñ@s pre-escolares algunas de estas señales son:

  • Desarrollo tardío del lenguaje.
  • Problemas con el sistema de enseñanza: no recupera lo enseñado previamente. Pareciera que «no está aprendiendo».
  • Confusiones entre derecha e izquierda.
  • Dificultades en percepción visual; para distinguir colores, formas, tamaños.
  • Torpeza motriz.
  • Movimientos gráficos invertidos.

En niñ@s entre 6 y 9 años de edad las señales pueden ser, sobre todo en el área de lenguaje:

  • Presenta omisiones.
  • Hay inversiones y confusiones de fonemas.
  • La expresión verbal es pobre.
  • Rendimiento bajo en áreas lingüísticas.
  • Confusiones en letras con similitudes (d/b, p/q, u/n, b/g)
  • Presenta sustituciones (cambia una letra por otra)
  • Trasposiciones de letras por sílabas (le/el)
  • Reiteraciones: repetir una sílaba (pelolota)
  • Omisión de sufijos (camina/caminaba)
  • Falta de ritmo al leer, mala fluidez.
  • No se respetan los signos de puntuación.
  • Problemas de entonación.
  • Problemas de salto de línea o repetición de la misma línea.
  • Lectura mecánica, sin comprender lo leído.
  • Presentan cansancio notable después de leer.

Si observamos algunas o varias de estas señales, cómo les decía anteriormente, no entremos en pánico, ni nos preocupemos y mejor busquemos cómo ocuparnos. Busquemos asesoría con el personal del colegio, como los maestros, el departamento de psicología o psicopedagogía. Otra opción también es buscar a algún terapeuta de aprendizaje que pueda llevar a cabo una valoración y así orientarnos mejor en qué pasa y qué podemos hacer. Y sobre todo no olvidemos, que hay que respetar y acompañar los procesos de cada niñ@.

Con cariño, Johis

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