Tecnología ¿aliado o enemigo?

Con el boom tecnológico que vivimos actualmente, vivimos rodeados de un sinfín de estímulos tecnológicos. Esto puede ser muy bueno, pero a la vez muy malo, si no ponemos límites, ya que la exposición a tantos estímulos y tanto tiempo de pantallas, no es lo más benéfico para los niños. No hay que irnos a extremos y no hay que satanizar nada, y menos algo que si sabemos manejarlo adecuadamente, puede traernos beneficios. Pero lo que sí debemos hacer es, tener cuidado en cómo lo manejamos con los niños, para convertirlo en nuestro mayor aliado y no en nuestro peor enemigo.

Algo de lo que debemos ser muy conscientes es en las edades de exposición.

  • Niños menores de 18 meses NO deben estar expuestos a pantallas.
  • Niños de 2 a 5 años: de 30 minutos a 1 hora al día y siempre acompañados.
  • Niños de preescolar a adolescencia: 2 horas máximo. con supervisión.

Lo ideal es ir creando hábitos y manteniendo límites en relación al uso de pantallas:

  • Descontinuar su uso una hora antes de dormir, ya que las ondas que generan afectan directamente al sueño.
  • Tener horarios y espacios establecidos para su uso.
  • Evitar comer frente a pantallas.
  • Mantener buena postura (espalda recta, pies tocando el piso)
  • Tener pausas de movimiento, evitando pasar demasiado tiempo seguido frente a la pantalla.
  • Evitar usarlas como el principal entretenimiento.

Debemos entender que si usamos a nuestro favor la tecnología y las pantallas, podemos tener efectos positivos. Por ejemplo, ahora en la pandemia, se convirtieron en la mejor herramienta para mantener a los niños conectados con sus seres queridos y permitirles seguir tomando clases y aprendiendo.

  • Favorece la atención dividida.
  • Ayuda a la eficiencia.
  • Apoya en el desarrollo de resolución de problemas.
  • Favorece la independencia.
  • Ayuda en el desarrollo de la creatividad.
  • Favorece la velocidad de procesamiento.
  • Incrementa la memoria de trabajo.
  • Favorece el multitasking.

Así como hay cosas buenas, no podemos dejar de lado los efectos negativos, que su uso prolongado, o su abuso pueden generar:

  • No favorece la atención sostenida.
  • Se desarrolla una visión superficial.
  • Puede generar dificultad en el razonamiento y la abstracción, así como problemas para planificar.
  • Dificultades en motricidad fina: solo se utilizan ciertos dedos al usar tabletas o videojuegos.
  • Sedentarismo.
  • Tendencia a la adicción: introducen a un círculo de recompensa a través de la producción de dopamina, conocida como la hormona de la felicidad, haciendo que quiera seguir usándolo.
  • Disminución de habilidades de interacción social.
  • Trastornos del sueño: se reduce la emisión de la hormona del sueño.
  • Dificultades en el desarrollo de lenguaje. Las familias ya no platican tanto, pues todos están metidos en sus aparatos.

Les brindo algunas estrategias y tips que pueden ayudarnos a que le saquemos el mayor jugo a la tecnología y las pantallas, sin abusar de ellas, enfocándonos así en los efectos positivos y limitando los negativos. Recuerden que las pantallas deben de ser un aliado y un último recurso, no ser siempre la «solución» o el principal «distractor» o fuente de entretenimiento de los niños.

  • Limitar el tiempo.
  • Cuidar siempre lo que ven o lo que hacen: que sean programas educativos, juegos o videos que favorezcan ciertas áreas de aprendizaje y desarrollo.
  • Corregir postura.
  • Diferenciar tecnología activa con pasiva.
  • Usar protectores de pantalla para disminuir los efectos de la luz azul.
  • Aprovechar tecnologías interactivas, que promuevan el desarrollo de curiosidad, imaginación, creatividad y movimiento.
  • Siempre supervisar los programas o juegos que vean/usen. Ver siempre la edad considerada.
  • Evitar juegos o programas que inciten a la violencia o la agresión.
  • Promover actividades al aire libre.
  • Favorecer que los niños siempre tengan diversos materiales o juguetes para poder jugar o estar entretenidos.
  • Limitar como adultos el uso de pantallas frente a los niños. Ser un buen ejemplo.

Hagamos siempre de estas herramientas, nuestros aliados, a través de hábitos y límites. Cuidemos a nuestros niños y busquemos siempre favorecer su adecuado desarrollo.

con cariño, Johis

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