¿Saludar a fuerza?

Me preguntaron hace poco mi opinión respecto a «forzar» a los niños a saludar. Y me encanta que haya este tipo de inquietudes respecto a temas, que creemos que son obvios o que sólo tienen que ver con buenos modales y educación, cuando la realidad es que tienen mucho de fondo, inclusive siendo la puerta abierta a algo riesgoso.

La mayoría de nosotros hemos crecido con la idea de que algo súper importante es tener buenos modales, ser «educados». Y uno de estos modales indispensables para desarrollarnos y crecer en sociedad, es el hecho de saludar y despedirnos cuando llegamos y nos vamos de un lugar. No importa si es alguien que no conoces y nunca has visto en la vida, hay que saludar y hay que hacerlo de beso y abrazo. Y si no quieres hacerlo por las buenas, tendrás que hacerlo por las malas, pero de saludar no te salvas. ¿Te suena? Lo más probable es que sí, y que todos o la gran mayoría, hemos pasado por alguna situación así, donde nos vimos forzados a saludar/despedirnos cuando no queríamos. Genera angustia y nos hace sentir sin control.

Actualmente, que se está tratando de educar a los niños dentro de una crianza respetuosa, que se busca escucharlos y darle validez e importancia a lo que dicen, a lo que les gusta y a lo que no y al hecho de poder incluso marcar sus propios límites, cosa que me parece muy necesaria; aún existen comentarios como «es un maleducado» cuando un niño no quiere acercarse a saludar de beso.

Saludar y despedirse es algo esperado. Pero el hecho de «obligar» a que dicho saludo sea de beso es donde tenemos que empezar a hacer el cambio de mentalidad. Hay muchas formas de saludar (y afortunadamente tuvimos que recurrir a ellas en pandemia y ahora ya son más aceptadas): dando la mano, dando el puño, diciendo «hola», moviendo la mano, etc. Así que teniendo diversas opciones a la mano, creo que eso de «forzar» a saludar de beso, sale sobrando.

La idea es lograr criar niños autónomos e independientes ¿cierto? Entonces ¿por qué en lugar de preguntarles, los obligamos a algo? ¿por qué cuando dicen que NO, lo queremos pasar por alto? No les queremos enseñar que está OK no saludar, sino que queremos que ellos sepan que existen opciones para elegir cómo prefieren hacerlo. Respetando así aquello que los hace sentir más cómodos.

Al forzarlos a saludar de beso y abrazo, cuando ellos no quieren o cuando para ellos es incómodo, es llevarlos por el camino de ignorar lo que sienten, pasarlo por alto e incluso hacer cosas a pesar de sentirse incómodos. Todo esto es una ALERTA ROJA directa de riesgo de abuso sexual infantil. Es dejarlos vulnerables. El mensaje que le mandamos a los niños con esto, es que siempre tienen que hacer caso de lo que le digan y que no tiene la capacidad ni el control de poder decidir sobre algo propio, como lo es su cuerpo.

Si les enseñamos que ellos tienen la posibilidad de elegir aquello con lo que se sientan más cómodos, abrimos paso a que aprendan a tomar decisiones y a que puedan marcar límites de acuerdo a lo que no les gusta o los incomoda. Es irles enseñando a decir que NO cuando haya algo que se salga de aquello que «conocen» o que es «cómodo»; a que si alguien quiere hacer algo que ellos no quieren, tienen la opción de no hacerlo, de expresarlo, de compartirlo. No traerán la idea (que muchos ya tenemos incrustada) de que «tenemos que hacerlo porque así es y punto» «aunque no quieras, aunque no te guste».

Así que ojo con esto, ¿Qué pesa más? ¿Que sean educados y saluden perfecto a todos de beso? o ¿Que sean niños capaces de marcar límites y cuidarse?

No perdamos de vista que la mayoría de los casos de abuso sexual infantil, ocurren con personas conocidas. Y todo puede comenzar normalizando el hecho de tener que «dar besos». Si alguien me pide que le de un beso y a mi me han enseñado que si no saludo de beso soy maleducado, ¿Qué creen que va a pasar? No voy a saber decir que NO, ya que he sido obligado a dar afecto y a complacer a los demás, sin tener control de mis decisiones ni de mi cuerpo.

Evitemos enseñarles a hacer las cosas por «obligación». Mejor démosles la oportunidad de decidir y las herramientas para siempre cuidarse.

Les dejo una lista de cuentos para trabajar con los niños el cómo cuidarse y marcar límites:

con cariño,

Johis

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