Regreso a clases y el Proceso de adaptación

Todos al enfrentarnos a algo nuevo, a un cambio, debemos de adaptarnos a ello. Y la adaptación no es de un día para otro, es un proceso que hay que enfrentar y vivir. Lo mismo ahora con los niños y el nuevo ciclo escolar, sobre todo para los que están regresando o yendo por primera vez a clases de manera presencial después de tanto tiempo de confinamiento.

Es lógico que frente a este nuevo cambio, los niños puedan comenzar a manifestar y mostrar ciertas conductas o actitudes:

  • Irritación.
  • Cambios constantes de humor.
  • Sensibilidad.
  • Nerviosismo o ansiedad.
  • Aislamiento.
  • Berrinches constantes.
  • Mayor dependencia hacia figuras de apego.
  • Alteraciones en el sueño.
  • Alteraciones en el apetito.
  • Dolores de estómago o cabeza.
  • Tics como parpadeo constante.

La mejor manera para ayudarlos frente a esto es al explicarles la situación y anticiparles lo que va a suceder, para que puedan irlo asimilando con tiempo. Es importante que como adultos les logremos transmitir seguridad y paz frente a este regreso y no ansiedad y miedo, por eso hay que trabajar primero en nosotros mismos.

También ayuda el poder tener una rutina clara y estructurada, la cual les permita sentirse seguros de lo que va a venir después; una rutina visual puede ser útil para que puedan identificar con claridad sus actividades del día y la semana. Es importante también mantener canales de comunicación abierta, para que constantemente pueda existir diálogo sobre lo que pasa, lo que sienten y cómo poderlo manejar.

En las escuelas, los maestros también tendrán un papel importante, para contener a los niños, para ayudarlos a irse adaptando, para motivarlos a socializar, a cuidarse y a aprender mucho. Así que sin duda es un trabajo en equipo, para que los niños poco a poco puedan ir regresando a su vida y a sus actividades «normales».

Se espera que este período de adaptación tenga una duración aproximada de entre 1 y 3 semanas; por supuesto esto depende de cada niño en particular. Hay quienes se pueden tardar más o quienes incluso se adapten perfecto desde el primer día.

Pero hay que estar atentos a las posibles señales y acompañar este proceso. Si se llega a prolongar o las conductas y actitudes se intensifican será necesario buscar ayuda y atender la situación.

Suerte en este regreso a clases y en este proceso de adaptación, que no solo es para los niños, sino para las familias y el personal del colegio en general.

con cariño, Johis


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