Redireccionar

La redirección es el modo en el que respondemos cuando los niños hacen algo que no nos gusta o no hacen algo que queremos que hagan. Es conectar y ser sensibles emocionalmente ante los niños, buscando el objetivo a corto plazo de conseguir cooperación y a largo plazo de construir el cerebro.

Es el 1, 2, 3 de la disciplina

  • 1 definición
  • 2 principios
  • 3 resultados

La definición tiene que ver con entender que la disciplina tiene que ver con la enseñanza. Enseñar a optimizar el aprendizaje.

Los 2 principios son:

  1. Esperar a que esté preparado

Cuando hemos conectado y permitido que vaya a un lugar donde esté listo para escuchar y usar su cerebro superior, ya podemos redirigir. Cuando sus emociones están desreguladas, su cerebro superior está desconectado y por ende no es momento de actuar.

Si el sistema nervioso está infraexcitado, por sueño, cansancio o aburrición, está en un estado no receptivo y no podrá aprender de forma efectiva. Si el sistema nervioso está sobreexcitado, es decir, ansioso, estresado o hiperactivo, tampoco hay buena recepción ni oportunidad de aprendizaje.

Cuando ambas partes estén listas, la disciplina será más efectiva para los dos. Preguntarnos siempre ¿está listo? ¿estoy listo yo?

2. Coherente pero no rígido

La coherencia es partir de una filosofía fiable y congruente de manera que sepan que esperamos de ellos y ellos qué esperar de nosotros. Deben conocer nuestras expectativas y cómo reaccionaremos si no cumplen las reglas. Esto ayuda a que sepan qué esperar del mundo y a sentirse seguros.

La atención previsible, sensible y sintonizada es lo que crea un apego seguro. La contención segura es la base sólida y los límites claros que ayuden a orientarse cuando estallan sus emociones.

Cuando los padres se ponen rígidos es porque empiezan a practicar desde el miedo. Piensan que si ceden una vez, esto ya sucederá siempre. Hay cosas que sin duda son NO negociables, pero otras en las que podemos ser flexibles. El objetivo es mantener un enfoque coherente pero con flexibilidad. Evitemos tomar decisiones a partir de una regla arbitraria. Hay que tomarlas de acuerdo al momento y a las necesidades y sobre todo a lo que sea lo mejor para todos.

Los 3 resultados son:

  1. Percepción:

En lugar de dar órdenes y exigirles, les pedimos que reflexionen sobre sus sentimientos y sus respuestas a situaciones complicadas. Mediante la práctica y las conversaciones creadoras de percepción, pueden llegar a ser más conscientes y entenderse más a sí mismos. La idea es lograr que sean capaces de desarrollar un mindsight personal que les permita entender mejor lo que están sintiendo. Podemos facilitar el proceso simplemente nombrando las emociones que observamos.

2. Empatía:

Queremos que se ejerciten en la tarea de reflexionar sobre cómo las acciones tienen impacto en los demás. Que desarrollen conciencia de los sentimientos ajenos. Cuánto más los acostumbremos a tener en cuenta lo que otros sienten, más empáticos y comprensivos serán.

Percepción + empatía = visión de la mente –> capacidad para ver la propia mente y la del otro.

3. Integración y reparación de daños:

¿Qué podemos hacer para crear integración mientras arreglan la situación y enderezan las cosas? Apelamos al cerebro superior; responsable de la empatía, moralidad, de tomar en cuenta las consecuencias de las decisiones y controlar las emociones. Debemos proponernos tomar medidas para ocuparnos no solo de la situación que se ha visto afectada por la conducta sino también de la otra persona y de la relación Buscar que aprendan a ver las cosas desde la perspectiva de los demás con empatía y que den pasos orientados a mejorar una situación concreta si han hecho algo «incorrecto»

con cariño, Johis

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *