Estrategias de conexión

Sabemos que lo más importante para poder criar de la mejor manera a nuestros niños, con límites, estructura y disciplina, es a través de la conexión. Si no conectamos y creamos un buen vínculo, es muy difícil que los niños puedan realmente aprender a regularse y a tener buenos cimientos y bases a nivele emocional, que les permitan desarrollarse adecuadamente.

Es importante que como padres o educadores, estemos en el momento presente y quitemos el miedo que nos lleve a actuar de formas inadecuadas. Hay que recordar que necesitamos educar a cada niño en concreto, en el preciso momento y para ello necesitamos estar en el aquí y el ahora. Necesitamos ser intencionales y receptivos. La clave siempre es responder de acuerdo a las necesidades del niño, no reaccionar frente a conductas o situaciones determinadas.

También, antes de echar la culpa y censurar o criticar, necesitamos encontrar el porqué de lo que está sucediendo. Es decir, poner todo en duda, cuestionando hasta lo más evidente; convirtiéndonos en detectives que preguntan ¿por qué lo hizo? ¿qué está comunicando? Hay que tratar de averiguar, sin centrarnos en la conducta que no es más que la expresión de su mundo externo, los síntomas, y no la causa, que es lo que necesitamos conocer y comprender. Cuando buscamos el porqué y primero conectamos, les estaremos haciendo saber que estamos de su lado, que nos interesa su experiencia y su mundo interno.

Necesitamos además, pensar en el cómo, pues es lo que determina qué sienten sobre nosotros y sobre ellos mismos. Es lo que va a contribuir a determinar su respuesta en el momento y nuestro éxito o fracaso. Al imponer disciplina, seremos mucho más eficaces si nuestro cómo es respetuoso, alegre y tranquilo.

Ahora, tomando en cuenta lo anterior, hay que entender que el ciclo de conexión se da al: transmitir consuelo- validar- escuchar y reflejar.

  1. Transmitir consuelo: La respuesta no verbal más fuerte es la de tocar. Darles afecto físico y cariñoso, modifica de forma benéfica su química cerebral. Para transmitirles de forma rápida seguridad, hay que colocarnos debajo del nivel de sus ojos, con el cuerpo en posición relajada, para comunicarles calma. El tono de voz, la postura y las palabras empáticas ayudan a conectar, transmitir seguridad y darles calma.

2. Validar: Necesitamos hacerles saber que los escuchamos y los entendemos. Queremos estar en sintonía con sus experiencias y para eso hay que tratar de sintonizar nuestra respuesta emocional con lo que les está pasando. La validación es resistirnos a negar o minimizar lo que están sintiendo o experimentando. Cuando les decimos cómo tienen que sentirse o no sentirse, invalidamos sus experiencias y sus emociones. Primero siempre hay que conectar, ya que eso transmite consuelo y lleva a la validación. Ayudar a que se sientan comprendidos, ayuda a tranquilizar su sistema nervioso autónomo y eso alivia sus emociones fuertes, les da un vocabulario emocional y sienta las bases de una inteligencia emocional, además de que ayuda a que recuperen el control de sí mismos, redireccionen y sean receptivos. Identificarnos con sus emociones, no significa que aprobemos su mal comportamiento, sino que estamos sintonizando y reconociendo lo que sienten y de esa forma, lo validamos.

3. Escuchar: Soltar un sermón a un niño emocionalmente alterado no va a servir de nada. Cuando sus emociones se disparan, hablarle y buscar que entienda nuestra lógica, no va a ayudar en nada. Recordemos que la parte lógica de su cerebro no está activa, por lo que un llamamiento lingüístico a su razón no va a funcionar. Cuando están alterados, tienen una sobrecarga sensorial, así que hablarles, solo los va a saturar más. Lo que necesitamos hacer es transmitir consuelo, validar lo que sienten y después callarnos para escucharlos y dejar que se expresen.

4. Reflejar: Cuando reflejamos sus sentimientos, transmitimos lo que ellos nos explicaron, mostrándoles que pusimos atención a lo que dijeron. Esto les transmite que no solo tienen nuestro amor, sino nuestra validación y nuestra atención. Recordando que los niños a través de su conducta buscan atención, y que es normal y adecuado hacerlo ya que es una necesidad que todos tenemos. Cuando les procuramos la atención que piden y necesitan y nos centramos en lo que sienten y hacen, satisfacemos su necesidad relacional y emocional. Con esto, ellos se notan profundamente conectados y confortados y nos permite comunicar que los vemos, los queremos y que estamos a su lado, independientemente de su conducta.

Recordemos siempre, la importancia de apoyarlos con distintas maneras de generar la conexión necesaria, que transmita con claridad nuestro amor incondicional y que les de las herramientas que necesitan para regularse y redireccionar su conducta.

con cariño, Johis

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