¿Protegiendo o sobreprotegiendo?

Es evidente que al convertirse en padres, lo que más quieren en la vida es a sus hij@s y harían todo por ell@s, por asegurarse que están bien. Proteger es algo natural, que hacemos de forma instintiva, Es algo positivo y necesario que además de cuidarlos, asegura y estrecha el vínculo entre padres e hij@s. Pero en ocasiones, hay una delgada línea que se puede llegar a cruzar con facilidad entre proteger y entre sobre-proteger.

La sobreprotección ocurre cuando se vuelcan todos nuestr@s temores en nuestr@s hij@s y buscamos protegerlos absolutamente de todo, sin darnos cuenta de que así los estamos perjudicando. Generalmente esto sucede porque solemos pensar que la protección va ligada al amor «entre más protejo a mi hij@, es porque más l@ quiero».

Sobreproteger a l@s hij@s es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos. Es pensar por ell@s, tomar decisiones por ell@s, solucionar todos sus problemas. Es vivir por el/la hij@ cuando en esencia es una persona que debe desarrollar sus propias capacidades personales si realmente queremos que funcione correctamente en el mundo.

Es vetar sus iniciativas, sus deseos por hacer cualquier cosa porque todo es peligroso. Es cerrar sus oportunidades de socializar y de disfrutar de una infancia espontánea creando un entorno aséptico y seguro, pero asfixiante. Es no exigirles obligaciones ni responsabilidades que por edad ya pueden llevar a cabo, alegando cosas como «no quieren hacerlo», «lo hace mal», «pobrecit@, es muy peuqeñ@».

Se piensa que al sobreproteger a sus hij@s van a cuidar su autoestima, no van a dañar su salud mental porque no les van a crear disgustos ni frustraciones y además serán hij@s felices porque «no les va a faltar nada». Pero la realidad es que la sobreprotección es una forma de maltrato, ya que obstaculiza su desarrollo, así como el desempeño de tareas y lecciones de vida que debe aprender.

Efectos de la sobreprotección:

  • Desarrollan menos competencias emocionales y tienen más dificultades para resolver conflictos, porque ya lo hacen sus padres.
  • Hacen amigos pero les cuesta mantenerlos porque no están acostumbrados a ceder.
  • Carecen de tolerancia a la frustración.
  • Tímidez y dependencia excesiva.
  • Inadecuado e insuficiente de las habilidades sociales.
  • Inseguridad sobre sí mism@ y de su relación con los demás, falta de confianza.
  • No asumen la responsabilidad de sus actos, ya que son sus padres las que suelen asumirla siempre.
  • Labilidad emocional: pasa rápidamente de una emoción a otra.
  • Miedos y fobias sociales, ansiedad de separación de los padres.
  • Falta de experiencias, de actividades, lo que desemboca en un mal desarrollo de habilidades y capacidades.
  • Inadecuado desarrollo de la empatía.
  • Falta de iniciativa propia e inadecuado desarrollo de la creatividad.
  • Sentimientos de inutilidad.
  • Es fácil que se vuelvan egocéntricos y tiranos con todo su entorno.
  • Pueden tener retrasos o dificultades en el aprendizaje, afectando su rendimiento académico.
  • Dificultad para la toma de decisiones.
  • Tendencia al pensamiento negativo y al pesimismo.
  • Tendencia a la depresión y a trastornos afectivos.
  • Pueden convertirse en niñ@s narcisistas pero siendo en el fondo seres con baja autoestima y poca confianza en sí mism@s ya que no han aprendido a solucionar los problemas por sí sol@s.
  • Son más dependientes y manipulables.
  • Víctimas de bullying.
  • No saben tomar decisiones.
  • Poca tolerancia a la frustración.

Si no se les enseña a tomar sus propias decisiones o a solucionar sus problemas , siempre dependerán de alguien más para hacerlo. Esto a su vez, crea problemas de autoestima. Su autoconcepto será el de «inútil», alguien que siempre necesita a alguien a su lado. Como se les ha evitado que se frustren, lógicamente no tendrán tolerancia a la frustración. Lo más probable es que reaccionen a las frustraciones con ira, exigencias e incluso agresividad, lo que les puede llevar a tener dificultades en las relaciones sociales y en la vida en general.

Si siempre estamos anticipándoles lo que va o no a ocurrir, si no les dejamos equivocarse para aprender y si lo hacemos todo por ell@s, evidentemente estamos limitando su capacidad de aprendizaje. Si no dejamos que se caigan, nunca aprenderán cómo levantarse. Es importante comprender que ningún extremo es bueno, ni el abandono o la permisividad, ni la sobreprotección. Hay que tratar de buscar un equilibrio.

Tips para no sobreproteger:

  • Dejar que se enfrente a las dificultades y a los problemas, para encontrar la solución por sí mism@.
  • Tratarlos de acuerdo a su edad.
  • Ponerles responsabilidades y límites claros.
  • Darle oportunidad de relacionarse con otros, de pasar tiempo sin la presencia de los padres.
  • Ayudar cuando lo necesiten, pero no solucionarle los problemas.
  • No hacer por ell@s lo que pueden hacer por sí mism@s.
  • No ceder ni darle todo lo que pida. Deben aprender que las cosas requieren esfuerzo y trabajo para conseguirlas.
  • Permitir que se equivoquen. Dejarles hacer las cosas aunque las hagan «mal».

Ayudemos a criar personas que sean autosuficientes, autónomas y capaces de hacer las cosas sin nosotros. No liguemos el amor a la protección. Dejemos ser y no los ahoguemos con nuestros propios temores. Trabajemos en ellos antes de pasárselos a nuestros hijos y limitarlos con ellos. Evitemos cruzar la línea hacia la sopreprotección, que lejos de ayudarles, los incapacita.

con cariño, Johis

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