¿Por qué rompen los límites?

Claro que no es nada fácil ni agradable, enfrentarnos a los berrinches de los niños, pero necesitamos entender que por naturaleza, ellos retan y son rebeldes. Va a ser normal que traten de romper las reglas y los límites establecidos, muchas veces buscando atención y buscando ver hasta dónde pueden llegar, hasta dónde pueden estirar la liga.

Muchas veces los límites son un detonante del berrinche, pudiendo provocar desbordes o crisis a nivel emocional. Esto es de alguna manera “normal”, ya que cuando, por ejemplo, les decimos que NO a algo, van a sentir una emoción desagradable como puede ser enojo o frustración y el sentir esto feo puede llegar a derivar en un berrinche, ya que no les gusta lo que están experimentando.

Conforme van creciendo, los niños nos retan para ver cómo actuamos; buscan comprobar que realmente somos su lugar seguro y que vamos a cumplir con lo que decimos, que vamos a cubrir sus necesidades y que ahí estaremos para ellos, a pesar de todo.

Las principales razones por las que van a retar los límites son:

  • Buscan independencia y autonomía.
  • Su corteza prefrontal está inmadura, por lo que sus reacciones son emocionales.
  • No perciben a su cuidador como una persona segura que lo guíe.
  • Buscan gratificación inmediata, no habiendo tolerancia frente a la demora.
  • Están conociendo y probando su mundo, buscando entender la causa y efecto.
  • No pueden controlar su cuerpo, ni sus impulsos, no han desarrollado la inhibición.
  • Placer vs responsabilidad, siendo natural que elijan hacer aquello que disfrutan sobre aquello que no.
  • Afirmación del yo, necesitando ser reconocidos por quiénes son.

Frente al reto debe de:

  • Haber lógica y coherencia en los límites y reglas, las cuales deben ser concretas y claras.
  • Haber firmeza con los límites, sin gritar ni perder la calma, ni sentir culpa.
  • Establecer rutinas y hábitos que generen estructura, seguridad y tranquilidad.
  • Haber anticipación: comunicar las consecuencias.
  • Haber consistencia y constancia con los límites y consecuencias.
  • Reforzarse las conductas que queremos que sigan repitiendo.
  • Hacerles saber lo que esperamos de ellos.
  • No tomarlo como algo personal.
  • Hacerles saber que estamos disponibles y los amamos siempre, cuando se portan “bien” o cuando se portan “no tan bien”.

Cuando un niño reta un límite es importante observar porqué lo ha retado. El arte del manejo de los límites está en marcarlos mientras reconocemos y validamos la necesidad que hay de fondo.

con cariño, Johis

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