¿Para qué anticipar?

Para que el desarrollo de los niños se lleve a cabo en un ambiente seguro, es vital que dentro de la estructura de hábitos y rutinas, tanto en el contexto familiar como en el escolar, se considere la anticipación como pieza clave. La idea es poderles anticipar antes de cualquier cambio de planes, de tener nuevas reglas o de cambiar de actividad, lo que les va a permitir sentir confianza y control sobre su entorno.

Una de las mejores estrategias para ayudarlos a enfrentarse a un cambio o a darse cuenta de que algo no será como ellos esperaban, es la anticipación. Esto además también les ayuda a ir forjando su tolerancia a la frustración. La anticipación se refiere a su capacidad para reconocer y comprender lo que va a suceder, lo que les permite prepararse mental y emocionalmente. A través de la anticipación, adquieren sentido de seguridad, ya que pueden saber con mayor certeza lo que ocurrirá en su vida cotidiana.

Es un método usado comúnmente para mejorar la respuesta de los niños a los cambios de actividad, ya sea para iniciarla o terminarla, para cambiar de lugar o ambiente, para introducir cosas nuevas o para avisar que habrá un cambio en lo previamente planeado o establecido; de manera clara, contundente y respetuosa. Es una manera de ir definiendo límites sin ejercer una posición de autoridad o de control, ya que los ayudamos a prepararse y a ser más autónomos y responsables.

La anticipación brinda a los niños una base segura para explorar y experimentar el mundo que les rodea. Al tener una comprensión clara de lo que está por venir, se sienten más tranquilos y preparados para enfrentar diferentes situaciones. Por ejemplo, cuando los niños saben que tienen una rutina establecida para ir a la cama, pueden anticipar y prepararse mentalmente para el momento de dormir, lo que les ayuda a relajarse y conciliar el sueño de manera más efectiva.

Es importante partir siempre de la empatía. Cuando se les anticipa lo que sigue, podemos evitar o neutralizar que se sientan mal emocionalmente. Al anticiparles y explicarles, estaremos acompañándolos en sus temores y emociones.

La capacidad de anticipar eventos futuros implica habilidades cognitivas importantes en el desarrollo infantil. Aprenden a reconocer patrones, a predecir resultados y a adaptarse a nuevas situaciones, lo que es fundamental para el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el desarrollo de la creatividad.

Cómo podemos anticiparles:

  • Guías gráficas o cuentos: ayudan a prepararlos para algo nuevo y diferente. Es útil sobre todo en situaciones que pueden generar temor o ansiedad como una visita al doctor, un viaje, un cambio de escuela o de casa. Podemos usar imágenes para describirle todo lo que sucederá, incluyendo una conclusión feliz.
  • Apoyos visuales: podemos usarlos para que sepan qué se espera de ellos, qué ropa deben ponerse para la ocasión, cómo deberán comportarse, cómo debe realizarse la tarea o actividad.
  • Cronómetro, alarma o timer: ayudan a marcar el tiempo de duración de una actividad o el tiempo que falta para concluir la actividad. Podrá ir viendo cómo avanza el reloj y saber que cuando suene la alarma, el reloj llegue a 0 o la arena haya caído completamente, será hora de acabar y pasar a la siguiente actividad.
  • Rutinas visuales: permitirán que conozcan a través de imágenes o texto, las actividades que tendrán que llevar a cabo a lo largo del día. Ideal para que sepan qué sigue en su día.
  • Calendarios o recordatorios visuales: Ayudan a comprender mejor el paso del tiempo y anticipar eventos importantes. Pueden ir tachando el paso de los días y marcar con un color especial el evento esperado, como pueden ser las vacaciones o el regreso a clases.
  • Cuentos: Leer libros que traten sobre eventos futuros o historias con secuencias de eventos ayuda a los niños a comprender la noción de anticipación.
  • Celebrar las transiciones: Cuando vaya a entrar a la escuela, se puede hacer una pequeña celebración, para que vea como algo positivo este cambio.
  • Pautas verbales: De forma clara y concisa podemos indicarles cuando se aproxima el término de la actividad, por ejemplo: «te vas a echar 3 veces más de la resbaladilla y después nos vamos a casa».

Nuestros hijos son tan importantes como nosotros, su tiempo y sus juegos son tan importantes como nuestras actividades. Si aprendemos a respetarlos y ayudamos a que disfruten su día, estamos seguros que como padres también disfrutaremos con ellos.

Imagina que estás disfrutando tu actividad favorita, por ejemplo, viendo una serie, y en eso llegan sin previo a interrumpirte y a hacer que cambies de actividad. ¿Qué sentirías? Pues eso mismo, es lo que sienten los niños cuando no les anticipamos. Al final, nosotros como adultos tenemos mayores herramientas para poder gestionar las emociones que esto nos genere y para adaptarnos con mayor facilidad al cambio, pero los niños apenas están aprendiendo, por lo que si no los ayudamos a anticipar, es lógico que se sientan mal, hagan berrinche y se frustren.

Ayudemos a prepararlos para enfrentarse a situaciones nuevas y desafiantes.

con cariño, Johis

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *