Objeto de apego ¿hasta cuándo?

Últimamente los padres se separan más pronto de los bebés. Las mamás regresan a trabajar y ya sea que dejen encargado al bebé con algún familiar, una nana o que lo metan a una guardería, se empiezan a separar de sus hijos cuando son muy pequeños. Y esto está bien y es muy válido, solo que los bebés no están listos tan chiquitos para esta separación. Los bebés son totalmente dependientes de su cuidador. Y no solo es que dependan para satisfacer sus necesidades básicas como la alimentación o la ropa. También es importante satisfacer aquellas emocionales.

Cuando por el motivo que sea, el bebé se tiene que separar de sus padres, necesitará satisfacer su necesidad de seguridad y confianza. Y esto muchas veces es lo que los hace empezar a tener un objeto de apego, para poder transitar por la angustia de separación y sentirse protegidos de alguna manera.

Por lo general, se puede generar un apego a un objeto entre los 4 y los 6 meses de edad. Este apego puede durar mucho tiempo, pues dependerá del tiempo que el bebé o el niño lo necesite y solo él/ella podrá separarse. Aunque muchas veces nos planteamos el querer quitar el objeto de apego porque ya «está grande», la realidad es que es el propio niño o niña quién debe decidir cuándo está preparado para dejarlo. Puede ya estar roto, viejo, sucio, mordido, babeado o feo pero es importante que no por eso tratemos de lavarlo, remendarlo, cambiarlo o tirarlo. Ni tratar de quitárselo a la fuerza.

Si el objeto ya está muy sucio, podemos preguntarle si quiere que lo lavemos o quizá darle la opción de que se bañe con el objeto. Pero si rechaza la idea, debemos respetarla y quizá optar por usar sprays sanitizantes. Pero no lo engañemos para lavarlo sin que se de cuenta, porque sin duda lo notará e incluso puede mostrar rechazo frente al objeto limpio, ya que al lavarlo puede cambiar su imagen, textura y su olor. Si el objeto llega a perderse, claro que habrá emociones fuertes frente a esto, y debemos de validarlas y aceptarlas, así como hablar y explicar lo sucedido y acompañar en el duelo.

No es tan buena idea, tratar de buscar un reemplazo o tener otro objeto idéntico para reemplazarlo en caso de que algo le pase al original. Ya sea que la pérdida, cuando es real, ayude a que ya no necesite tener un objeto de apego o a que elija otro si es que aún necesita tenerlo. Pero no vayan a tomar esto, como una idea para entonces «desaparecerlo» de pronto y decirle «ay se perdió», «ay, lo olvidamos» porque debemos de recordar que son ellos los que tienen que decidir por su cuenta, cuándo ya no lo necesitan más.

Es recomendable permitirles que lo tengan hasta que puedan ir desarrollando de forma gradual las herramientas o recursos que les irán permitiendo gestionar y manejar mejor sus emociones. Mientras tanto, como papás es importante que sigan esforzándose por darles cariño, hacerlos sentir amados, cubrir sus necesidades, darles tiempo de calidad y que con acciones entiendan que aunque no siempre pueden estar presentes físicamente, siempre estarán cuando los necesiten y siempre regresarán. Además de trabajar con ellos en temas como la identificación de emociones, el manejo de emociones, diferentes alternativas y herramientas para canalizar de forma positiva las emociones. También es necesario trabajar en que tengan un autoestima sana y que encuentren la seguridad dentro de sí mismos.

La forma de poder ir ayudando a que se sienta seguro independientemente de la presencia de su objeto de apego:

a) No fomentar al inicio:

  • Deja que lleve varios juguetes y que los asocie a divertirse, ya sea para salir, para ir a dormir o para jugar.
  • Establecer reglas como que el juguete o el objeto con el que duerme, se deba quedar en la cuna o en la cama y que solo sea ahí donde puede usarlo o jugar.
  • Poner límites como que cuando salgan, solo puede llevar aquellas cosas que puede cargar por sí mismo, que le quepan en su mochila o que sean acordes al lugar al que van. Anticiparle siempre que no puede entrar con eso al colegio, que se va a quedar en el coche o que deberá cuidarlo.

b) Ir deteniendo el hábito:

  • Limitar los sitios y las horas en las que está presente el objeto.
  • Elogia su autonomía en cada oportunidad que se presente.

Si consideran que su hijx ya es «grande» y aún tiene un objeto de apego, será importante buscar ayuda de un especialista para ir trabajando el proceso de forma sana y gradual.

con cariño, Johis

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