Objetos de apego ¿qué son?

Seguramente has llegado a ver a algún niño que va para todos lados con algún objeto en específico. Probablemente ubiques a Linus, personaje de Snoopy, que todo el tiempo estaba con su mantita. Esto es algo común y aquí te platicaré un poco al respecto.

El término objeto de apego u objeto transicional lo introdujo por primera vez el pediatra y psicoanalista inglés, Donald Winnicott, como una forma de definir la primera posesión no-yo del bebé. Es decir, es una posesión para el niño, es su creación aunque ya estaba ya en el mundo esperando a ser hallado. Es un objeto exterior que es simbolizado por el sujeto para facilitar el proceso de separación y el camino a la independencia.

El objeto de apego, representa el apego que el bebé siente por sus padres y es algo que le va a ayudar a controlar la ansiedad de separación en determinados momentos, o durante la etapa en la que comienzan a experimentar que son seres independiente a su madre. Por lo general, el niño adopta su objeto o conducta transicional entre los cuatro y los seis meses de edad y será a medida que vaya adquiriendo control sobre la angustia de separación y comience a mostrarse más independiente, que podrá irlo dejando de lado.

Muchos bebés y niños pequeños muestran especial apego o cariño por un objeto concreto, que llevan a todos lados, lo aprietan cuando tienen sueño o están desconsolados. Por lo general, el objeto transicional tiene una textura agradable, recordando a la «madre suave» justo para sentirse protegidos. Por ello suele ser algo blandito, como por ejemplo un peluche, un trapito, una manta, una almohada, una camiseta. Estos objetos les ayudan a gestionar los momentos de soledad y separación de sus principales figuras de cuidado; les sirve de consuelo cuando sienten alguna emoción desagradable, como tristeza, enojo, preocupación o angustia. Justo son para ayudar en los momentos en los que sus figuras de apego no están o están menos presentes.

Algunas de las características de los objetos de apego son:

  • El niño lo elige arbitrariamente. No puede ser impuesto.
  • Tiene un olor especial, por la misma manipulación, por lo que se recomienda no lavarlo para no borrar su huella.
  • No se puede sustituir. Si el niño lo pierde sentirá una profunda tristeza y aunque nos empeñemos en buscar sustituto no lo conseguiremos.
  • No se quiere separar del objeto nunca.
  • No todos tienen objeto de apego.

Hay niños que no tienen un objeto de apego como tal pero adoptan determinadas conductas ante ciertos momentos de posible angustia. Es lo que se conoce como «fenómenos transicionales”. Son conductas repetitivas que hacen a la hora de dormir o para calmarse, como por ejemplo: chuparse el dedo, acariciarse el pelo o pedirte la mano para dormir.

Para entender porqué hay niños que tienen objetos de apego pero otros no, es importante mencionar la importancia de la contención física, de los abrazos. El contacto físico amoroso estimula el nervio vago, haciendo que baje la tensión. El abrazo libera dopamina y oxitocina que son hormonas del placer y reduce el cortisol que se asocia al estrés. En ocasiones puede ser que al no recibir suficientes abrazos o contención física frente a momentos de estrés, requieran de un sustituto: los objetos de apego. Podrán abrazarse a dichos objetos tanto tiempo como quieran o necesiten, ya que son como «amuletos» que los calman, tranquilizan y los hacen sentir cerca de sus papás. Es como cuándo algunos adultos tienen algo de la suerte o algún amuleto para sentirse tranquilos: medalla, prenda especial, pata de conejo.

Todo tiene que ver con la seguridad que proporcionan las figuras de apego. Cuando el niño ha incorporado la constancia de la protección y seguridad, es probable que no necesite algo externo, porque la seguridad vendrá de una referencia interna, del apego seguro que ha internalizado, al saber que sus padres aunque no estén físicamente presentes, estarán siempre para satisfacer sus necesidades y calmar los momentos de estrés.

También tienen que ver con etapas de transición- de ahí que se llamen también objetos transicionales. Puede que ayuden a pasar ciertas etapas, como aquella en donde el bebé se da cuenta que no es uno mismo con la mamá, sino que es una persona aparte o aquella en donde dejen de ser bebés y se conviertan en niños. También cuando existan cambios en su vida, como la llegada de un hermanito, la entrada a la escuela por primera vez, el divorcio de sus papás, alguna mudanza o el regreso de su mamá al trabajo. Son etapas intermedias en las que necesitan aferrarse a algo que les de seguridad, donde los objetos de apego actúan como sustitutos de los abrazos que necesitan. Incluso puede ocurrir que ya no tengan su objeto de apego, porque no lo necesiten más, pero frente a un nuevo cambio como los antes mencionados, vuelvan a adoptar un objeto de apego.

Hay que resaltar que os niños que tienen objetos de apego, no es que tengan algún problema emocional o que los vayan a tener en el futuro. Simplemente hay quienes necesitan un poco más de seguridad y apoyo que otros. Es parte de una conducta adaptativa. Así que respetemos esta necesidad y no tratemos de forzar que dejen su objeto mientras aún lo necesitan.

con cariño, Johis

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