Niños agradecidos

La gratitud es un sentimiento de aprecio y valoración por lo que los demás hacen. De pequeños crecimos aprendiendo las «palabras mágicas»: por favor y gracias y se nos enseñó que era algo que teníamos que decir con frecuencia para conseguir cumplir nuestros deseos y satisfacer nuestras necesidades. Pero realmente es importante aprender a decir estas palabras mucho más allá del hecho de que «así debe de ser» o de que «eso nos hace ser personas educadas».

El aprender a dar las gracias, entrega bienestar y reconocimiento a los niños. Por eso es indispensable realmente enseñarles el significado de agradecer y ser agradecidos. La principal forma de enseñarles es siempre a través de nuestro ejemplo, modelándoles con nuestras propias acciones de agradecimiento. Ser padres agradecidos tendrá como resultado a hijos agradecidos.

Otras maneras de poder enseñarles a ser agradecidos son:

  • Enseñar el valor de todo lo que tienen.
  • Enseñar gestos de agradecimiento.
  • Enseñar que al agradecer no debemos esperar nada a cambio.
  • Dar las gracias por las pequeñas cosas.
  • Todos los días al terminar el día, dar las gracias por algo que haya sucedido.
  • Utilizar los sentidos para dar las gracias: gracias por algo que puedo ver, por algo que puedo escuchar, algo que puedo probar, algo que puedo tocar.
  • Se puede iniciar con el hábito de tener un tarro de gratitud, en donde todos los días se escriba algo que agradecen y periódicamente (semanal, mensual, anual) pueden leer todo lo que escribieron.

Si enseñémosles las palabras mágicas, pero no solo como algo que deben de repetir de memoria, sino que ayudémosles a que le puedan de dar un sentido real al «GRACIAS».

Ser agradecidos sin duda nos hace cambiar la visión de la vida, y apreciar y valorar las cosas que tenemos; trayendo así enormes beneficios a la vida:

  • Nos hace ser más pacientes y tolerantes con otros.
  • Ser altruistas, bondadosos y empáticos con nuestros semejantes.
  • Ser más generosos, lo que se traduce en mejores habilidades de relación.
  • Ser más optimistas y positivos.
  • Protege contra el estrés, fortalece la estima propia y fomenta el éxito personal y profesional.

En este mundo de prisas, tendemos a dar las cosas por sentado, a fijarnos más en lo que no tenemos, en lugar de agradecer y valorar todo aquello que sí tenemos y lo afortunados que podemos ser. Es cuestión de cambiar ese chip y buscar enfocarnos en lo positivo.

Yo todos los días agradezco la oportunidad de poder trabajar con niños, de llenarme de su energía y su amor, y de poder aprender tanto a través de ellos.

Y ustedes ¿que agradecen?

con cariño, Johis

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