¿Muerde o escupe?

Puede llegar a ser frustrante o preocupante cuando los niños comienzan a presentar ciertas actitudes agresivas e inadecuadas, como puede ser morder o escupir. Incluso puede ser vergonzozo, incómodo y antihigiénico cuando comienzan a hacerlo.

Pero ¿por qué escupen?

Los bebés desde que comienzan el proceso de dentición babean mucho. Muchas veces no son capaces de tragar toda la saliva que producen y esto puede llegar a provocar que se pongan a jugar con ella; hagan burbujas, trompetillas o que se les escurra. Esto es completamente normal.

A veces los niños escupen porque se dan cuenta de que es algo nuevo y divertido que pueden hacer. Escupen también para poder manipular y jugar con su baba y si además ven una reacción y reciben atención de parte de otros, esto los motiva para seguirlo haciendo, pues con esto logran que les hagan caso.

Otra cuestión por la que pueden llegar a escupir es porque cuando no tienen el lenguaje consolidado, deben buscar y utilizar otros medios para darse a entender y expresarse, y muchas veces estos pueden ser agresivos, como pegar, escupir o morder, sobre todo si quieren expresar que están molestos. Escupir también puede ser una forma de defenderse en edades escolares. Si otro niño le quiere quitar algo, escupir, pegar o morder puede ser su forma de decirle que «no» y de mantenerlo a raya.

Cuando ya son mayores escupir es un acto de desafío, por ejemplo cuando un niño se enoja con otro y le escupe, es una agresión directa que el otro no puede evitar ni controlar.

También en algunos niños con diagnóstico de autismo o con algunos otros diagnósticos o necesidades especiales, pueden usar el acto de escupir como medio de expresión o como forma de autorregularse. Escupir también puede estar asociado a una cuestión o problema sensorial. Por eso es importante identificar cualquiera de estas causas para saber cómo poder manejarlo y buscar la mejor forma de canalizarlo y expresarlo de forma positiva.

¿Qué podemos hacer cuando escupen?

  • Es importante mantener la calma, ya que sino le estaremos reforzando la conducta negativa que queremos eliminar.
  • Explicarle porqué no es correcto que escupa.
  • No usar lenguaje ofensivo como «eres un cochino»
  • Evitar reírnos porque sino pensará que nos divierte y nos gusta y lo seguirá repitiendo.
  • Poner una consecuencia inmediata «si escupes debes de limpiarlo»
  • Ayudar a poner en palabras lo que siente, ahondando en el motivo por el cuál lo está haciendo.
  • Enseñar a pedir disculpas cuando hace algo «incorrecto».
  • Tener mucha paciencia, ya que esto no se quita de un día a otro.

Y ¿por qué muerden?

Una de las principales razones por las que pueden llegar a morder, es cuando todavía no tienen la madurez suficiente para comunicar de manera oral sus necesidades y deseos o regular su comportamiento. Cuando experimentan emociones intensas como frustración, enojo, ansiedad o miedo es posible que puedan reaccionar de forma impulsiva mordiendo o agrediendo a otros.

También puede ser un mecanismo de defensa que usen cuando se sienten indefensos y desprotegidos frente a estímulos fuertes del ambiente que no pueden controlar. Por eso hay que evitar juegos muy bruscos donde los lancemos o agitemos demasiado brusco.

Algunas veces una convivencia muy intensa o una proximidad demasiado cercana puede provocar en ellos reacciones de defensa al reclamar el espacio como propio y desencadenar una situación en la que morder sea un recurso inmediato.

¿Qué hacer frente a las mordidas?

  • Estar atentos a sus necesidades fisiológicas o emocionales para evitar que llegue a sentirse abrumado, desprotegido o estresado.
  • Buscar conocerlo realmente para brindarle un acompañamiento cercano, ayudarlo a reconocer sus emociones y sensaciones y mostrarle alternativas para canalizar y desahogarse sin lastimar a otros.
  • Inmediatamente después de que muerda, proceder de manera firme para detener la situación, al mismo tiempo que se mantiene la calma.
  • Probablemente necesite un espacio seguro donde pueda desahogarse de forma segura: golpear una almohada, lanzar pelota con fuerza, llorar, ser contenido con un abrazo, etc.
  • Ayudar a que detecte lo que siente poniendo palabras a lo que expresó mordiendo. Validar sus emociones «sé que te sientes enojado porque tu amigo te quitó tu juguete; mejor en lugar de morderlo, puedes tratar de hablar con él»
  • Evitar lastimarlo, alarmarlo con gritos, regaños o amenazas.
  • No etiquetar al niño.
  • No ignorarlo o excluirlo. Hay que hablar con él e invitarlo a reparar lo que hizo, al pedir una disculpa por ejemplo o dar un abrazo.

Estas conductas pueden ser más frecuentes de lo que creemos, por eso hay que aprender a identificar las posibles causas para así evitar reforzar la conducta y mejor enseñar distintas alternativas y maneras de expresarse sin lastimar a otros. Evitemos sentirnos culpables por las acciones que los niños tengan y mejor tratemos de entender lo que hay detrás de ellas y cómo poder guiarlos y orientarlos mejor.

con cariño, Johis

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