¿Me porto mal?

Cuando tenemos interacción con los niños, es muy común catalogar sus conductas como «buenas» o «malas» o decirles que «se porten bien». Pero realmente ¿quién decide qué es bueno o malo? Para todos puede significar algo distinto, y para los niños sobre todo es un espectro muy amplio.

Es importante que tratemos de dejar de etiquetar como buenas o malas las conductas de los niños, pero sobre todo que evitemos a toda costa etiquetarlos a ellos. Si continuamente escucha que «se portó mal», el mensaje que le va a llegar es que es un niño mal portado. Y esos son mensajes que se van internalizando muy profundo y que después es muy complicado eliminarlos.

Cuando les pidamos que se «porten bien» o que «no se porten mal» debemos de ser muy específicos. Los niños necesitan tener muy en claro qué es lo que esperamos que ellos hagan o no hagan. De lo contrario, se queda la puerta muy abierta y surge la incertidumbre de cómo debe de ser su comportamiento.

Me ha tocado trabajar con niños que continuamente sienten la necesidad de preguntar si se están portando bien. Esto puede ser el resultado de que el mensaje que han estado recibiendo es que se portan siempre mal y entonces se terminan creyendo que son niños mal portados. Cuando en realidad no hay tal cosa; hay niños que no tienen límites claros, hay niños que no conocen lo que se espera de ellos, hay niños que por más que quieran no pueden mantenerse sentados o quietos, hay simplemente niños.

Tengamos mucho cuidado con el lenguaje que utilizamos al dirigirnos a ellos y tratemos de reflexionar antes de actuar y de hablar, pues muchas veces no tomamos en cuenta el fuerte impacto que nuestras palabras pueden tener en ellos. Aprendamos a ser claros en lo que esperamos de ellos, y marquemos con firmeza y consistencia los límites que queremos que sigan y mantengan. Evitemos usar calificativos o etiquetas al hablar de conductas o actitudes.

El ser más conscientes de todo esto, nos ayudará a ser más claros y asertivos en nuestra relación con los niños y así ellos siempre sabrán lo que se espera de ellos y será más fácil comportarse de acuerdo a ello, sin sentirse «buenos» o «malos».

Espero les sirva esta información, con cariño,

Johis

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