¿Mi hijo tiene autismo?- Abril mes de la concientización sobre el autismo

Al estar cerca de niños -ya sea como especialista, maestro o padre de familia- es de suma importancia conocer acerca del desarrollo normal infantil. Esto para poder ver si nuestro paciente, alumno o hijo se está desarrollando de forma adecuada, y en caso de que algo no corresponda, podamos detectarlo e intervenir a tiempo.

En la mayoría de los casos, cuánto más temprano sea el diagnóstico, mejor pronóstico se tendrá. Esto es vital en el caso del llamado Trastorno del Espectro Autista (TEA) – un espectro que incluye a los llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo, dentro del cual se encuentra el Autismo. Los TEA son una condición que afecta al neurodesarrollo, implicando alteraciones significativas en torno a las habilidades socio-comunicativas y la flexibilidad del pensamiento y comportamiento.

Autismo

Al ser un espectro, las dificultades se presentan con diferentes niveles de intensidad y no siempre se presentan todos los rasgos pero, en general, suelen compartir:

  • Dificultades en la comprensión de las interacciones sociales y en su adaptación al entorno y contexto social.
  • Deficiencia en el uso y comprensión de lenguaje no verbal como el contacto visual, gestos y expresiones faciales.
  • Intereses y conductas limitadas y estereotipadas (juegan con el mismo juguete todo el tiempo, acomodan materiales una y otra vez, preocupación persistente en la manipulación de piezas de objetos; presentan esterotipias motoras como aletear, torcer manos y dedos, girar sobre su propio eje, correr de un lado a otro…)
  • Perfil de inflexibilidad mental que se muestra en la adherencia a rutinas y rituales específicos, que generalmente no son funcionales y que causan que tengan problemas frente a los cambios (jugar siempre con lo mismo, ver lo mismo en la tele, comer siempre lo mismo…)

Causas

Solo un 10% presentan una causa orgánica (genética o neurológica) conocida. Si bien, no se ha logrado definir una causa general, se ha atribuido a factores ambientales que interactúan con una susceptibilidad genética.

  • Bases neurológicas: tiene un carácter genético. se han encontrado pequeñas desviaciones en el código genético para el desarrollo del cerebro. Se ha encontrado exceso de secreción de neurotransmisores como la serotonina.
  • Factores ambientales: afectan el desarrollo de una persona genéticamente predispuesta: intoxicación con metales pesados, factores obstétricos, estrés, intolerancia inmunológica

Señales de alerta

Si se observan algunas de las siguientes señales de alerta, es indispensable acudir con un especialista:

  • No atiende cuando lo llamas por su nombre.
  • No mantiene contacto visual.
  • Usa de manera inusual sus juguetes (juegos repetitivos)
  • Presenta atraso en el lenguaje.
  • No sonríe ni comprende los gestos o expresiones faciales.
  • No le gustan los cambios de rutina.
  • Le molestan o no reacciona a ciertos estímulos (texturas, ruidos, sabores); en ocasiones puede parecer como que no oye bien.
  • Prefiere jugar solo que con otros niños.
  • No imita.
  • Muestra ecolalia: repite una palabra o frase muchas veces.
  • Tiene movimientos repetitivos: aletea, dobla dedos y manos, gira sobre su propio eje.

Apoyo en el colegio

Debido a la importancia de la detección temprana, el papel del colegio es fundamental, pues al pasar tanto tiempo con sus maestras, son ellas, en muchos casos, las que pueden detectar si hay algo fuera de lo normal en el desarrollo de sus alumnos. Es indispensable que, si observan algo, lo comuniquen con el departamento psicopedagógico quien a su vez lo comunique a los padres de familia para empezar a actuar. De ser necesario, se tendrá que acudir con un especialista para realizar evaluaciones y poder llegar a un diagnóstico, con el cual se podrá empezar a intervenir adecuadamente.

Para que el pronóstico de los niños con autismo, sea favorable, exista continuidad y congruencia en el tratamiento y se pueda avanzar con mayor rapidez, en general, tanto el colegio como las maestras, deberán:

  • Informarse acerca de las principales características de los alumnos con TEA, para que exista sensibilidad antes las necesidades de estos niños.
  • Informar si observan algo fuera de lo normal con el niño.
  • Crear talleres de sensibilización para padres de familia y alumnos.
  • De acuerdo a las competencias del niño y a sus áreas de oportunidad, se deberán ofrecer apoyos concretos e individualizados, de acuerdo a sus necesidades.
  • Buscar ayudar y acompañar en el proceso de aprendizaje al alumno, hacia la normalización, tratando que los apoyos sean temporales y ofreciendo oportunidades para aprender.
  • Tomar en cuenta el estilo de aprendizaje que tenga, su nivel de comprensión y expresión, así como su nivel cognitivo.
  • Favorecer socialización con sus compañeros en el salón de clases y en recreo.
  • Mantener estructura y rutinas claras; si existen cambios, anticiparle con tiempo.
  • Trabajar en equipo con terapeutas, padres de familia y todos los implicados en el contexto y el tratamiento del niño.

con cariño,

Johis

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