¿Compensando con regalos?

Es lógico querer regalarle el mundo a los hijos, querer protegerlos del sufrimiento. querer cumplirles sus sueños… pero ¿qué hay de los efectos negativos detrás de esto? No podemos tenerlos en una burbuja, ni podemos darles todo a manos llenas, porque el mensaje que les mandamos no es el mejor.

Sabemos que en épocas navideñas, el espíritu y las tradiciones nos llevan hacia el camino de los regalos. Y dar regalos es una excelente forma de manifestar nuestro cariño, siempre y cuando sean con la intención adecuada y no sean por querer suplir o compensar las faltas o ausencias que hemos tenido con los niños.

Así que no olvidemos que más que regalar cosas materiales, es mucho más importante darnos a nosotros mismos y buscar realmente estar presentes en la vida de nuestros hijos, no solo en tiempo, sino también a través del vínculo que vamos creando y de los mensajes que les vamos mandando.

Suele pasar que en Navidad, en día de Reyes o en los cumpleaños, llenamos a los niños de regalos. Esto tratando de cumplir sus sueños e ilusiones, pero sin pensar que el sobre-regalar y saturar de regalos a los niños, justamente manda un mensaje negativo; hace que los niños resten importancia a valores como el esfuerzo, la generosidad y la austeridad. Si los acostumbramos a que cada que pidan algo, se les da, no valorarán lo que implica esforzarse o trabajar para ganarse las cosas e incluso puede llevarlos a ser personas insaciables, inmaduras e insatisfechas, así como caprichosas, avariciosas y exigentes. Es decir, perjudica la maduración emocional.

Muchas veces, lo que lleva a los padres principalmente a regalar en exceso, es justo el hecho de querer compensar de alguna manera el poco tiempo que pasan con los hijos. Entonces hay que tener mucho cuidado ahí, porque si quieren compensar esto, los regalos materiales no son la mejor manera. Jamás una cosa material va a suplir el tiempo de calidad, un abrazo, un beso o un «te quiero».

Es responsabilidad de los padres, el enseñarle a sus hijos a aceptar y valorar lo que tienen, a enseñarles el esfuerzo y trabajo que hay detrás de las cosas materiales y a no acostumbrarlos a querer siempre más.

Pero entonces ¿cómo le hacemos para regalar pero sin caer en la compensación o en el exceso?

  • Preguntándoles realmente qué les da ilusión recibir. Que elijan una cosa que realmente deseen.
  • Regalando juegos o juguetes funcionales, creativos, didácticos y que tiendan a la sociabilidad.
  • Comprando regalos que les sean necesarios y a los que realmente les vayan a dar un uso.
  • Regalando máximo 2-3 regalos, para no saturarlos y que realmente los usen y aprovechen.
  • Generando en ellos la costumbre de la donación, en donde elijan juguetes que ya no usen y que estén en buen estado para poder regalar a niños que no tengan las mismas oportunidades que ellos. Esto manda también el mensaje de no ir acumulando, y de que cuando sacamos cosas, permitimos la entrada de cosas nuevas.

En este tiempo de regalar, aprendamos a elegir lo que realmente vale la pena regalar. Aprendamos a regalar nuestro tiempo de calidad, nuestro amor sincero, nuestras palabras de afecto, experiencias juntos, nuestros abrazos y besos. Lo material sin duda es un extra.

Felices fiestas y los mejores deseos siempre. Con cariño, Johis

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