¿Los terribles dos?

A mí en lo personal no me gusta etiquetar ninguna edad, ya que todas presentan distintos retos. Además cada niño y por ende su desarrollo es distinto, así que no todos pasan por los mismos procesos en la misma edad. Pero, la realidad es que muchas personas se refieren a los dos años de edad como «los terribles dos» debido a que justo es una edad en la que suelen suceder diversos cambios que pueden afectar de manera directa en la conducta de los niños.

Puede ser que los papás perciban esta edad como «terrible» ya que en algunos niños se llegan a presentar cambios rápidos en el humor y el comportamiento, lo que hace que la interacción con ellos se torne algo complicada. Podría surgir una ambivalencia en donde por un momento el niño esté súper aferrado y apegado a sus papás y al otro no querer tener nada que ver con ellos.

Los cambios por los que generalmente transitan los niños de dos años suelen ser desafiantes, pero son parte normal en su desarrollo tanto motriz, intelectual, social y emocional. Los niños de dos años ya tienen una mayor comprensión del lenguaje a nivel receptivo, aunque a nivel expresivo aún no puedan expresarse del todo; lo que en ocasiones dificulta que los papás puedan interpretar sus emociones y conductas.

Los niños a esta edad, se enfrentan con que por un lado tienen grandes deseos de independencia y hay cosas que ya pueden hacer por sí solos, pero por el otro aún dependen para muchas cosas de los adultos. Están ansiosos por cada vez hacer más cosas solos, pero a la vez se dan cuenta de que hay expectativas que se espera que cumplan, así como reglas que hay que seguir. Todo esto puede llevar a que presenten conductas caprichosas, de frustración, egocentrismo y berrinches. Al final de cuentas, los cambios siempre generan un sinfín de emociones que al no poder manejar ni entender aún, pueden derivar en conductas «inadecuadas». Y ellos también comienzan a buscar estrategias para llamar la atención de sus padres.

En realidad, los «terribles dos» más que una edad en específico, es una etapa, que puede comenzar un poco antes, alrededor de los 18 meses, en donde ya comienzan a llamar la atención de los padres y a medir sus fuerzas, y esto puede extenderse hasta los 4 años. Es una etapa pasajera, pero que puede llegar a ser agotadora y desesperante para los papás. Aunque hay actitudes, comportamientos y estrategias que podemos tener para ayudarlos a sobrepasar esta etapa complicada. El amor y el respeto siempre serán primordiales para tener un buen acompañamiento.

Es importante en estos años:

  • Tener rutinas establecidas y ser constantes con ellas.
  • Mantener la calma, evitando gritar o castigar.
  • Anticipar los cambios.
  • Mostrar afecto.
  • Establecer normas y límites de forma clara.
  • Evitar ceder.
  • Pasar tiempo de calidad.

Recordemos no etiquetar y tampoco guiarnos por las etiquetas que la sociedad va estableciendo en torno al desarrollo de los niños. Cada uno es diferente y no todos pasan por los mismos procesos. Seamos empáticos y comprensivos con ellos, afectivos y observadores, para llegar a conocerlos y poder acompañarlos mejor en su desarrollo. Así como cada edad y cada etapa tiene sus retos, también todas tienen sus cosas maravillosas.

con cariño, Johis

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