¿Los niños necesitan TODA nuestra atención?

Generalmente sucede, que al convertirse en padres, toda la atención se enfoca en los hijos, criaturas indefensas, que aparentemente necesitan toda la atención y cuidados necesarios. Y claro que son indefensas y claro que necesitan atención y cuidados, pero no por ello se debe de descuidar todo lo demás: a la pareja si es que existe, y a uno mismo.

Es decir, es de vital importancia que haya un balance en la vida. No es adecuado desbocar toda nuestra vida, nuestra atención, tiempo y cuidado a los hijos y abandonar todo lo demás; no es sano para nadie. Además, si les damos toda la atención todo el tiempo, lo único que estaremos reforzando es que siempre demanden atención de otros y que se vuelvan seres dependientes y poco autónomos y capaces.

Lo ideal en el ciclo de una pareja que tiene hijos, o también si son padres o madres solteros, es que haya un previo y un después de los hijos, pues la meta que se busca es que se conviertan en adultos independientes y capaces que en algún momento tomen su propio camino y vuelen. Para lograr esto, es indispensable entonces, tener ese equilibrio, en donde la atención no se enfoque únicamente y totalmente en los hijos.

Al ordenar adecuadamente las prioridades de la familia, se le estará proporcionando a los hijos la garantía de seguridad. Es cuando las necesidades de la madre/padre o de la pareja han quedado satisfechas, tanto la familia como sistema y como parte individual estará sana y satisfecha también.

Entre más se centra a los hijos como base de la familia, y todo gira y se acomoda alrededor de ellos, más egocéntricos y exigentes se van a volver y por ende más complicado y angustiante va a ser la tarea de criarlos. El exceso de atención hace que los niños se vuelvan «adictos» a dicha atención y por lo tanto la atención que se le brinde nunca será suficiente, además de que nunca podrá obtener verdadera y auténtica autonomía emocional.

Si no se marcan límites desde bebés en relación a la atención, siempre va a parecer que nunca reciben la atención suficiente. Los niños que crecen bajo un reflector de atención constante, se convertirán en «lisiados» en lo referente a los grados de independencia.

El papel de padres es ir indicando lo que es necesidad y lo que es deseo y trabajar en que exista un apego seguro, en donde siempre estarán cuando los hijos los necesiten, pero no todo el tiempo, porque también deben entender que los padres tienen vida propia. Al evitar que dependan exageradamente de su presencia y atención, se les da permiso de madurar y de volverse autosuficientes.

Al principio, claro que los bebés necesitan mucha atención, y los padres «deben» hacer todo, hasta que tarde o temprano, llega un punto en donde deben guiar y apoyar para que puedan ir haciendo las cosas por sí solos, para poder crecer y desarrollarse de forma adecuada.

Así que ya saben, no se descuiden como personas ni descuiden a su pareja, por desbordarse por los hijos, pues ese no es el camino.

Con cariño. Johis

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