Llegada de un hermanito

Para todos los que tenemos hermanos, sabemos que aunque ahora seamos los mejores amigos, su llegada no fue fácil. Imaginemos ser el centro de atención en la vida de nuestros padres y nuestra familia, de no tener que compartir ni luchar por el amor de nadie, que todo es para nosotros sin tener que compartirlo. Y de pronto ¡PUM! Llega alguien que nos «quita» todo esto. Obviamente es un cambio gigante.

La llegada de un nuevo miembro a la familia significa un cambio grande. Cambio en la dinámica, en las rutinas, en el tiempo… en TODO. Y como todo cambio, cuesta trabajo, es desconcertante y necesita tiempo para que pueda haber una adaptación. Para que el cambio ocurra de manera un poco más fluida, es importante siempre anticiparles y acompañar todo el proceso, con paciencia y mucho amor.

Hay que prepararlos e involucrarlos desde el embarazo. Compartirles y explicarles la noticia. Podemos usar apoyos como cuentos o videos para que entiendan lo que significa que hay un bebé en la panza de mamá y qué va a ocurrir cuándo nazca. Es muy importante permitirles que expresen sus dudas, tratando de contestarlas por más difíciles que parezcan. Podemos usar fotos de su embarazo, para que pueda ver cuándo estaba dentro de la panza de mamá; de cuándo nació y era bebé y que pueda ver cómo ha ido creciendo. Explicarles cómo son los bebés y qué pueden o no hacer es necesario para que no creen falsas expectativas de que en cuanto nazca su hermanit@ van a poder ya jugar junt@s y así no se decepcione cuando vea que solo duerme, come y llora.

Hay que tratar de involucrarlos en todo el proceso. Que ayuden a pensar en nombres, en decorar el cuarto, en elegir ropa o cosas para el bebé. Puede hacer dibujos de cómo se imagina al bebé; hacerle cartas y colgar todo esto en el cuarto del bebé, para que se lo pueda «entregar» cuando nazca. Hay que invitarl@ a que comience a establecer lazos con el bebé desde el vientre, que le platique, le de besos a la panza, que la toque y pueda ir sintiendo los movimientos.

Ya que nazca es importante tratar de involucrarl@, y prestarle mucha atención, pues justo lo conflictivo de la llegada del nuevo bebé es que todo comienza a girar alrededor del recién nacido. Algunas cosas que podemos hacer para que no se sienta desplazad@ es:

  • Pedirles a quiénes visiten, que no solo se enfoquen en el bebé.
  • Platicarle que ahora que será herman@ grande, podrá cuidar y enseñarle cosas nuevas al bebé. Pero evitar cargarle responsabilidades que no le tocan, no darle la carga de ser el «ejemplo»
  • Convertirl@ en ayudante; que acompañe en el baño, que lo cargue de pronto, que pase lo necesario para el cambio de pañal, que lo cuide cuando duerma, que lo mezca, que le ponga el chupón, que le cante…
  • Enseñarle a darle cariñitos y besos, cómo cargarlo.
  • Mostrarse cariñosos con los dos.
  • Dedicar tiempo de calidad exclusivo, sin el bebé.
  • No hacer cambios bruscos al mismo tiempo- no meterlo al colegio por primera vez, no cambiarlo de cuarto, no quitarle el pañal…
  • No obligar que quiera o cuide al nuevo bebé. Tratar de que todo sea de forma natural.
  • Jamás compararl@s.

Evidentemente, habrá días malos, en dónde se pueda mostrar triste o con enojo o que incluso pueda manifestar celos. Es normal. Hay que acompañar y explicar, contener y dar mucho amor. Es normal que puedan haber cambios en la conducta, como consecuencia del cambio grande que están experimentando. Algunos cambios pueden ser:

  • Mostrar regresiones: que comiencen a hablar como niños pequeños, que pidan ayuda en cosas que ya podían hacer por sí mismos, que pida chupón o biberón cuando ya los había dejado, que si ya lograba controlar esfínteres empiece a tener accidentes. Las regresiones son el resultado del pensamiento de los niños que creen que si al bebé le están haciendo más caso, tal vez si ell@s se comportan como bebés, también les pongan más atención.
  • Pueden presentar carácter más irritable, más sensible, llorar con mayor facilidad. Esto como resultado de toda la tensión emocional que siente y que no sabe cómo manejar o expresar correctamente.
  • Pueden mostrar rechazo hacia alguno de los padres, reclamando la atención constante del otro.
  • Pueden mostrarse agresivos con el bebé: pegarle, quitarle sus cosas, despertarlo. Evitemos enojarnos y mejor modelemos la manera correcta de interactuar con el bebé.

Todas estas conductas son llamadas de atención hacia los padres. No hay que regañarlos ni enojarnos. De la forma en la que reaccionemos como padres, dependerá que las conductas disminuyan o se agudicen. También influirá en cómo será la relación de herman@s en un futuro.

No olvidemos que tienen miedo de perder el amor de sus papás, y el reaccionar con enojo, frustración, impaciencia o regaños, solo confirmaría ese miedo. No dejemos que puedan pensar que no son especiales para ti o que se sientan excluidos. Reafirmemos con confianza mostrando que tu amor y cariño son más grandes que su miedo. Evitemos enfocarnos en sus «malos» comportamientos y reforcemos aquellos positivos.

Para toda la familia será un proceso de adaptación y de enorme aprendizaje. Busquen unirse como pareja, como familia y apóyense entre todos, para que el proceso sea más sencillo. ¡Suerte!

Les dejo algunos cuentos que pueden servir de apoyo.

con cariño,

Johis

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