La importancia del apego en el desarrollo infantil

Es de vital importancia la interacción que tengan los cuidadores con el niño en su desarrollo infantil temprano. Todo lo que hagamos o dejemos de hacer en la primera infancia (0-5 años) impacta en el desarrollo y por ende en el futuro de los niños. «Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos».

Es en la primera infancia que se forman la mayor cantidad de conexiones neurológicas, de ahí lo importante de todo lo que se les enseñe en ese tiempo; además es justo cuando se desarrolla la seguridad y el autoestima.

Veamos este impacto en el desarrollo, como la suma e interacción de ambas partes: el niños y el adulto, en donde se envía y se recibe información todo el tiempo. Aquí lo vital es lo que haga el adulto con lo que el niño le lance, ya que esto determinará cómo comience a integrar el mundo en general (veámoslo como un partido de tenis).

Recordemos que los seres humanos somos seres sociales y que los niños se empiezan a formar en función de los vínculos. «Desde la cuna hasta la tumba, todos necesitamos cercanía física y emocional y esto nos da sentido de conexión». A lo largo de los años, se han llevado a cabo diversos estudios en hospitales y orfanatos con recién nacidos, en donde se buscaba ver qué sucedía cuando recibían el mínimo contacto físico, solo al cambiarles el pañal y al darles de comer. Los resultados son impactantes, pues estos niños terminan muriendo, porque justamente no recibieron esto que tanto necesitaban; conectar.

Los llamados vínculos afectivos, pueden establecerse con cualquiera a lo largo de la vida, es decir, podemos tener miles de estos vínculos. Pero los vínculos de apego, solamente se llegan a formar con 2 o 3 personas a lo largo de la vida- de ahí la importancia.

Muchas veces hemos escuchado hablar del apego y sabemos lo necesario que es lograr un apego seguro en los niños, pero quizá tengamos un concepto equivocado de lo que realmente es el apego. Es una necesidad biológica, en donde se requiere de alguien que ayude a calmarnos en los primeros años, cuando no podemos hacerlo por nosotros mismos. Influye en las relaciones, las emociones y la regulación. El vínculo de apego ayuda a regular las emociones del niño y así establece un paso importante para que puede ir aprendiendo a tener una autorregulación emocional, lo que llevará a un crecimiento socioemocional.

Imaginemos el apego como un switch que se prende y se apaga. El sistema de apego se prende en momentos de estrés, cuando necesito de un adulto que me ayude a regularme, porque yo no puedo solo, cuando busco cercanía, protección, cuidado, atención y seguridad por parte del adulto. Cuando el sistema de apego está prendido, el sistema de exploración que es su contraparte, está apagado; no pueden funcionar al mismo tiempo. Por eso es muy importante que ayudemos a darles seguridad a los niños para que su sistema de apego se apague y pueda prenderse el de exploración que es tan necesario para que puedan aprender, jugar, disfrutar y divertirse.

De acuerdo a la interacción que exista entre el adulto y el niño, surgen básicamente 2 tipos de apego:

  • Seguro: existe la certeza de que mis cuidadores están ahí cuando los necesito (momentos de estrés)
  • Inseguro: existe la incertidumbre de si estarán o no mis cuidadores cuando viva un momento de estrés. Hay diversos tipos: Evitativo, Ambivalente y Desorganizado.

Existen ciertos determinantes del apego, y hay una transferencia genética del 80-85%, ya que generalmente terminamos regulando y relacionándonos como nos regularon y cómo se relacionaron con nosotros. Entre los factores más directos influyen: la sensibilidad maternal. la capacidad de mentalización de los padres y el apego paterno. Entre los factores en los padres influyen las condiciones de salud mental. Entre los factores en el niño influyen su temperamento y sus condiciones de salud y entre los factores en el contexto influyen las redes de apoyo, los estresores psicosociales y los eventos vitales.

Para entender mejor todo esto, imaginemos que nuestro cerebro es como una Torre de control, como esas en los aeropuertos, que se encarga de controlar el flujo de toda la información que nos lleva, proveniente de todos los estímulos que llegan a cada uno de nuestros sentidos.

Al principio los niños tienen incompleta esta torre de control, por lo que mamá y papá tienen que asumir este papel para el niño, ayudando así en lo que su cerebro termina de desarrollarse. La labor de los padres o de las figuras de apego es muy importante y llena de responsabilidad, ya que son los referentes emocionales y son los agentes coreguladores, es decir, los que ayudarán o no a que los niños aprendan a conocer, identificar y manejar sus emociones adecuadamente.

Al ser los referentes emocionales, no basta con ser cariñosos y de repente darles besos, abrazos o decirles «te quiero», es fundamental cómo regulan y enfrentan las situaciones estresantes propias y sobre todo la de los niños.

Les pongo dos ejemplos:

  1. Siento estrés y mamá o papá se acercan a mí gritando, haciendo que yo me estrese más, que no entienda lo que sucede y por lo tanto no aprendo a identificar mis emociones nu a regularme. Cuando el adulto se acerca desde un lugar de enojo, rabia, desesperación, cansancio, etc. no va a poder leer lo que me sucede, va a bloquear y a crear una barrera que llevará a que aumente el estrés.

2. Siento estrés, mamá o papá se acercan a mi con sensibilidad y disponibilidad, desde la calma, me pregunta qué pasa, trata de buscar estrategias o alternativas, abre canales de comunicación; todo esto logrando que comience a calmarme y aprenda cómo regularme. Cuando el adulto se acerca desde un lugar de tranquilidad, va a poder leer lo que pasa, y actuar en consecuencia, ayudando a disminuir el estrés.

Los niños son muy sensibles a las reacciones del adulto y a ver si están disponibles o no, ya que todo el tiempo buscan conectar. Cuando logran conectar con el adulto se sienten seguros, pero cuando no, pueden comenzar a mostrar un sinfín de reacciones que van en aumento hasta que siente que logra la conexión.

 

Existe el llamado Círculo de seguridad, en donde está la base segura o refugio seguro, en donde cuando algo sucede el niño, busca al cuidador y «toca base». Para ellos es muy importante saber que ahí está su figura de apego por si la llega a necesitar. La función entonces del cuidador, es lograr que el niño pueda explorar tranquilamente y alejarse seguro, sabiendo que estará disponible si lo necesita.

Para poder lograr una parentalidad positiva y ser buenas figuras de apego, es importante:

  • La lectura de la señal- poder detectar que el otro está estresado.
  • Interpretación de la señal- capacidad de mentalización, de poder interpretar la señal de forma correcta.
  • Dar respuesta a la señal- responder acorde a la señal enviada.

Lo importante es poder llegar a brindarles la seguridad emocional que necesitan, puesto que es la condición básica para un desarrollo sano y coherente, así como el principal organizador del desarrollo y la adaptación.

Bruce Perry nos habla en el Modelo Neurosecuencial de las 3 R´s: regular, relacionarse y razonar.

  • Regular: primero es necesario calmar el cuerpo para después poder calmar la mente.
  • Relacionarse: buscar conectar, que se validen sus emociones, mostrando disponibilidad y sensibilidad ante ellos.
  • Razonar: ayudarles a reflexionar y a organizar su experiencia para poder buscar soluciones y alternativas.

Para poder favorecer un buen apego, es importante que los padres traten de:

  • Entender las señales y la forma de comunicarse.
  • Crear base de seguridad y confianza.
  • Estar atentos y responder a las necesidades.
  • Escuchar emociones, validarlas y aceptarlas.
  • Mostrar afecto de forma física y oral- siempre de acuerdo a las necesidades.
  • Cuidar propio bienestar físico y emocional pues este repercute directamente en los niños.
  • Mostrarse disponibles.
  • Poner límites claros y ser consistentes y congruentes con ellos.
  • Fomentar autoestima.
  • Explicarle el mundo que lo rodea y darle oportunidades para explorar y conocer.
  • Darle valor a todas las personas que ayudan en su cuidado.

Las relaciones son trabajo de todos los días. Diario hay que trabajar para mantener el vínculo de apego con nuestros hijos y buscar brindarles la seguridad que necesitan para poder explorar y aprender.

Con cariño,

Johis

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