Hacemos el balance de lo bueno y malo

¡Feliz año 2022! Qué gusto volverlos a saludar y poder desearles como siempre todo lo mejor en este nuevo año que comienza. Y seguramente, como dice la canción de Mecano, andamos todos haciendo el balance de lo bueno y lo malo del 2021, para hacer nuestros propósitos y metas y para ver cómo arrancar, sobre todo después de un par de años tan retadores como los pasados.

Aquí el tema de hacer el balance, es que muchas veces tendemos a enfocarnos en lo negativo de la balanza, en aquello que nos propusimos pero que no logramos hacer o que no salió cómo esperábamos, o en lo que nos hubiera gustado hacer pero nada más no hicimos, etc. etc. Y está bien echar un vistazo a aquello que no hicimos o no logramos, para poder planear u organizarnos mejor para poder ahora sí hacerlo. Lo que no está nada bien es solo enfocarnos en eso, cuando hay otro lado en la balanza, lo bueno, lo logrado, el esfuerzo, la dedicación.

Y aunque en nuestra mente quizá sea menos lo «bueno», que lo «malo», es importante reconocerlo y darle el valor que merece. Aplaudirnos y celebrar por esas victorias, logros y esfuerzos, sin importar si son grandes o pequeñas. Solemos ser nuestros más duros jueces, y se nos olvida que debemos de ser los más amorosos y compasivos con nosotros mismos, para que otros también lo puedan ser.

Como adultos, como papás, somos ejemplo para los pequeños, para los hijos y por ende está en nosotros enseñarles a realmente hacer un balance adecuado de las cosas, sin enfocarse solo en un lado de la balanza, pudiendo apreciar ambas partes, pues justo de ahí vienen los aprendizajes. Enseñémosles a valorar sus logros para que así tengan una motivación para esforzarse, ser constantes y disciplinados en los nuevos objetivos que se planteen, y también tomen de ahí el empuje para ver que sí pueden lograr las cosas, y que aunque quizá hubo algunas que les costaron más trabajo o esfuerzo, o que quizá no pudieron lograr como lo hubieran querido, pueden buscar otras formas de intentarlo. La idea es inspirarse y motivarse. Y también aprender a tener compasión con uno mismo y entender que no pasa nada si nos equivocamos, fallamos o lo tenemos que volver a intentar.

Podemos ayudarlos a ver sus logros, para de ahí sacar ideas para sus objetivos y metas de este año. Recordemos que es importante hacerlos a corto plazo y llevar un registro de los avances para que ellos vayan justo motivándose al ver cómo van caminando en el proceso. Pueden tener un registro visual, un registro con estampas o palomitas o de rellenar cuadros cuando vayan cumpliendo cada día. Así podrán ver la constancia y la disciplina que están teniendo con cada objetivo en particular. Recordemos celebrar y reconocer su esfuerzo y sus avances por pequeños que sean. Así como ser amorosos y compasivos cuando algo se les esté dificultando o cuando tropiecen un poco en el camino.

Suerte en estos propósitos.

Con cariño, Johis

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