Expectativas hacia los hijos: ¿exigencia o confianza?

Desde antes de que nazcan los hijos y en cada nueva etapa de desarrollo que van teniendo, solemos tener ciertas expectativas, las cuales les vamos depositando. Claro que nos gustaría que fueran personas de bien, que fueran felices y plenos e incluso en ocasiones nos imaginamos toda la película de cómo nos gustaría que fuera su vida: con la carrera que nos gustaría que estudiaran, con un buen trabajo, una pareja, hijos, y un largo etc.

Pero ¿qué pasa con las expectativas?

  • Generan presión
  • Generan culpa
  • Pueden llevar a tomar decisiones inadecuadas
  • Generan frustración
  • Generan relaciones tensas
  • Generan sensación de fracaso
  • Llevan a sentimientos de inferioridad
  • Pueden causar infelicidad

Recordemos que los niños son como esponjas y todo van absorbiendo. Si nosotros como padres tenemos expectativas puestas en ellos, claro que ellos las van a percibir y conforme vayan creciendo les comenzarán a pesar, sobre todo si no están alineadas a sus propias expectativas o deseos. Tenemos que ser conscientes de que ellos tienen vida propia y que no podemos nosotros imponernos frente a lo que ellos quieran llevar a cabo en su futuro, ya que es su vida, no la nuestra. Pero si nuestras expectativas están fuertemente depositadas en ellos, pueden llegar a sentir una enorme presión por cumplir esas expectativas aunque no sean las de ellos.

Es normal tener expectativas, pero debemos tener cuidado con el mensaje que éstas pueden llegar a mandar. Hay mucha diferencia entre un mensaje de exigencia y uno de confianza. Si nos enfocamos en mandar uno de confianza, incluso podremos ayudarlos a que saquen su mejor potencial.

Las expectativas de los padres a los hijos influyen en su forma de actuar, en cómo se van a relacionar con ellos e incluso en los roles en los que se pueden llegar a encasillar. Ellos necesitan ayuda para afirmar su mejor parte, para lograr lo que se propongan hacer y para mostrar todas sus capacidades y fortalezas; ahí es donde el mensaje de confianza es importante, ya que es demostrarles que creemos en ellos y que los apoyamos, y que también los podemos guiar y reconducir en aquello que se les dificulta, siempre con cuidado de no irnos hacia la exigencia, que manda un mensaje totalmente opuesto.

Habría que siempre tener en mente la importancia de reflexionar acerca de nuestras acciones:

  • ¿Impulso su mejor versión al mostrarle confianza y esperar lo mejor de él/ella?
  • ¿Lx estoy orillando a cumplir un papel que vaya de acuerdo a mis expectativas y deseos sin importarme lo que él/ella quiere?
  • ¿Mis expectativas son reales?
  • ¿Mis expectativas son sanas?
  • ¿Son expectativas o imposiciones?
  • ¿Respeto su individualidad?

Busquemos ser conscientes del ahora, del hoy, de ir acompañando a nuestros hijos en su caminar, de apoyarlos y guiarlos de ser necesario, buscando sacar lo mejor de ellos a través de la confianza y no de la exigencia. Aprendamos a respetar su individualidad, dándoles espacio para desarrollarse, crecer y ser quiénes quieran ser, no quienes nosotros queremos que sean. Permitamos que tengan alas para volar y no queramos cortárselas.

Suerte en el camino,

con cariño, Johis

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