Disciplina y conexión

La disciplina tiene que ver con la enseñanza. La enseñanza requiere que los niños sean receptivos al aprendizaje. La receptividad viene de la conexión. Y la conexión los lleva de la reactividad a la receptividad.

Cuando los niños están más alterados, es cuando más nos necesitan. La «mala conducta» se debe a que la están pasando mal lidiando con lo que pasa a su alrededor y en su interior. Sus acciones, sobre todo cuando pierden el control, es un llamado de ayuda.

Es a través de la conexión, podemos ayudarlos a aliviar su tormenta interna, a calmarse y darles ideas para una mejor toma de decisiones. La conexión los lleva de un estado reactivo a un estado en el que son más receptivos a las lecciones que queremos enseñarles. La conexión calma y les permite sentirse «sentidos». La conexión crea un estado de ánimo integrado que ofrece la oportunidad de aprender. Permite sintonizar con la mente que subyace a la conducta.

La conexión es lo que realmente integra el cerebro. El cerebro se ve influenciado por las acciones que tomamos en un momento determinado y concreto. Asimila toda clase de información, basándose en la respuesta parental a cualquier situación.

La conexión refuerza las fibras conectivas entre el cerebro superior e inferior, lo que permite comunicarse con más eficacia, anular impulsos inferiores. La escalera cerebral integra lo de arriba y lo de abajo, beneficiando a la corteza prefrontal, lo que ayuda a crear funciones ejecutivas importantes como la autorregulación.

Es por eso, que si realmente queremos que haya una enseñanza y un aprendizaje y que se vayan creando conexiones en el cerebro que permitan que los niños aprendan, es importante que haya una conexión. Si no conectamos con los niños, es muy difícil que esto se logre.

con cariño, Johis

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *