Conectar sin malcriar

Muchos piensan que si les damos a los niños «demasiada» atención, amor o tiempo, los podemos malcriar. Pero la realidad es que no tiene nada que ver con eso. Malcriar jamás va a venir de dar demasiado de nosotros mismos. Responder y calmar, no malcría. Al revés, no hacerlo lleva a que el vínculo que se forme sea uno ansioso e inseguro.

Conectar con un niño cuando está alterado o desregulado, tiene que ver con satisfacer sus necesidades, no con darle todo lo que quiere. Es aprender a ver lo que necesitan y brindárselos, no darles lo que quieren solo por capricho. Queremos que sepan que sus necesidades son comprendidas y que serán satisfechas, no queremos que esperen que siempre se van a cumplir sus caprichos o deseos. Hay que darles lo que necesitan, no lo que quieren. Si hacemos que consigan todo lo que quieren siempre, no les daremos la oportunidad de crear tolerancia y resiliencia.

Conectar con ellos, favorece la disciplina, el desarrollo de conexiones cerebrales y funciones ejecutivas. Por eso, cuando nos necesitan, hay que estar a su lado y siempre tratar de conectar. No es positivo que si llegan a tener un estallido emocional, haya restricciones al respecto. Hay que tener empatía y usar contacto físico, para hacerles saber que cuentan con nosotros, recordando que nos necesitan. Ellos necesitan saber que nos preocupa lo que les sucede, pero que también existen reglas y límites respecto a lo que es adecuado o no.

Tratemos de transmitir con un tono de interés y preocupación, en vez de con enojo o molestia, para poder establecer una conexión emocional. Además de buscar conectar, hay que ayudarles a que tomen buenas decisiones y respeten las normas, pero esto, mientras nos comunicamos con claridad y mantenemos con firmeza los limites.

Aportar estructura parental a su vida emocional, les brinda la sensación de seguridad y libertad para sentir y para expresarse. Necesitan que fijemos límites y que comuniquemos nuestras expectativas. No podemos olvidar lo importante que es lograr sintonizar con su mundo interno. En momentos de emoción intensa, la necesidad de conexión es máxima, es cuando más nos necesitan.

Conectar es compartir la experiencia, estar de su lado, acompañarlos en los momentos complicados; ayudar a integrar su cerebro y ofrecerles regulación emocional. Todo esto es necesario para ayudarlos a desarrollarse sanamente, y claro que no lleva a malcriarlos, sino a que tengan las herramientas necesarias para poder tener un adecuado desarrollo cerebral, emocional y general.

con cariño, Johis

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