Cuando duermen bien

Sabemos que el sueño es fundamental para el desarrollo, para el buen rendimiento y tiene beneficios positivos para un sinfín de cosas. Pero muchas veces, no llevamos a cabo las mejores rutinas para dormir. Por eso, quiero que hagamos consciencia de su importancia y tratemos de que los niños realmente duerman bien y descansen, para que obtengan todos su beneficios y se desarrollen de la mejor manera. Solo con buenos hábitos de sueño, aseguraremos que tengan un desarrollo físico, cognitivo y emocional saludable.

El sueño ayuda en:

  1. Crecimiento físico:  La hormona del crecimiento se segrega en mayor cantidad una hora después de iniciarse el sueño.
  2. Desarrollo Socioemocional: El sueño es imprescindible para un adecuado desarrollo emocional, cognitivo y social. Durante el sueño se segregan proteínas y hormonas que ayudan a madurar el sistema nervioso y a favorecer el desarrollo neuronal.
  3. Conducta: Los niños que duermen bien son menos propensos a problemas de conducta como berrinches, falta de atención, irritabilidad.
  4. Aprendizaje y Memoria: El cerebro consolida la memoria a largo plazo durante la noche. Cuando descansan bien, tienen una mejor predisposición para el aprendizaje, aumenta su facilidad para hablar y la capacidad para asimilar el lenguaje.
  5. Sistema inmune: El sueño refuerza la respuesta inmune innata, disminuyendo así la vulnerabilidad a las infecciones y enfermedades.

Es importante que de acuerdo a la edad, los niños duerman cierto número de horas.

  • 0 – 2 meses: 15 – 18 horas
  • 4– 12 meses: 12 – 16 horas
  • 1 – 2 años: 11 – 14 horas
  • 3 – 5 años: 10 – 13 horas
  • 5 – 12 años: 9 – 12 horas
  • 13-18 años: 8- 10 horas

Existen aspectos fundamentales a considerar para una buena rutina antes de dormir:

  • Tener una hora fija para irse a la cama todas las noches. Ser constantes y respetarla.
  • Anticiparles cuando se acerque la hora de dormir.
  • Hacer que la hora de acostarse sea una experiencia positiva y relajante, sin elementos que la puedan alterar como las pantallas.
  • Mantener el ambiente (por ejemplo, luz y temperatura) constante durante la noche.

Hay elementos que ayudan con la rutina del sueño, que podemos implementar para que los niños puedan dormir mejor.

  • Baño calienta: puede ser un previo ideal, ya que los relaja, ayudando a que duerman con mayor facilidad.
  • Ambiente tranquilo: de acuerdo a sus gustos y necesidades, podemos brindarle un ambiente tranquilo, con luz tenue o sin luz, música suave o ruido blanco, peluche favorito.
  • Actividad previa: para poderlos arrullar pueden necesitar que les contemos un cuento o les cantemos una canción. Algunos acostumbran rezar. Esto debe llevarse a cabo una vez que ya están acostados y con el ambiente tranquilo.
  • Estímulos sensoriales: hay estímulos para cada sentido, que pueden favorecer el sueño:

* Calor: baño, cojín de semilllas, cariños y abrazos.

*Presión: peluches y muñecos con lastre, manta con peso.

*Visual: cuento, luces, móviles

*Sonoro: cuento, canciones, música de fondo, ruido blanco.

*Movimiento: hamaca, balancín, mecedora.

  • Técnica 4-7-8: la respiración ayuda a que se relajen. Inspirar 4 segundos, retener el aire 7 segundos y soltarlo en 8 segundos.

De nosotros adultos, depende acompañar y guiar a los niños en la creación de hábitos. Ser constantes en esto será fundamental para que puedan desarrollar una buena higiene del sueño que perdure a lo largo de su vida. Conozcamos las necesidades que tienen por edad, para acompañar su desarrollo de la mejor manera, dándoles aquello que requieren para favorecer una parte vital de la vida como lo es el sueño. Estemos atentos para detectar si hay algún trastorno del sueño: pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, entre otros. De ser así, pedir ayuda a especialistas.

con cariño, Johis

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