¿Cómo sobrevivir al nuevo ciclo escolar en confinamiento?

El ciclo escolar pasado lo tuvimos que terminar a distancia, de forma virtual. Esto implico enormes retos tanto para los niños, como para las escuelas y todo su personal, como para los padres de familia. Tuvimos que enfrentarnos a un sinfín de cambios, aprender nuevas cosas, crear nuevas rutinas, implementar nuevas estrategias de enseñanza, asumir nuevos roles. 

Esta situación no ha terminado y realmente nadie sabemos cuándo vaya a terminar. Esto ha llevado a cuestionarnos sobre la educación de los niños. ¿seguir con clases virtuales aunque sabemos que las pantallas no son buenas y aunque es difícil que ponga atención? ¿buscar una maestra particular que venga a casa? ¿crear un pequeño grupo de niños para que les den clase y se favorezca la socialización? ¿seguir pagando una colegiatura aunque la situación económica está muy complicada? ¿qué pasa si no lo inscribo al colegio, pierde el año? ¿qué pasa si yo como mamá le doy clases?

Estas y más dudas han surgido frente al aviso de la SEP de que mientras el semáforo no esté en verde, las clases presenciales no son posibles. Pero ¿cómo tomar la mejor decisión respecto a la educación de los hijos?

No hay una sola respuesta. Cada familia tiene necesidades específicas. Cada niño tiene necesidades específicas. Hay que enfocarse en eso, para tomar la mejor decisión. No se guíen por lo que los demás decidan. Háganlo de acuerdo a lo que a ustedes como familia les funcione mejor. Investiguen, pregunten, asesórense, comparen, pero al final decidan lo que a ustedes les de paz y lo que para ustedes sea lo mejor. 

En el caso de las clases virtuales, son la realidad del día de hoy, por lo que hay que tratar de adaptarse. Las escuelas y l@s maestr@s están esforzándose mucho para poder educar a la distancia. Para todos: alumnos, padres y personal del colegio, esto implica adaptación y aprendizaje.  Puede ser un gran momento para enseñarles autonomía, responsabilidad, tolerancia, flexibilidad, resiliencia. Sin embargo no es para todos y eso es válido, puedes buscar otras opciones. 

También existe la probabilidad de contratar a una maestra o terapeuta que acuda a tu casa para enseñarle algunas horas al día, los contenidos académicos.  Algunos han optado por organizar pequeños grupos en donde la maestra enseñe a máximo 5 niños, para también favorecer la socialización. Quizá estas opciones puedan ser para tu hijo, si es que de plano no se logró adaptar a las clases por Zoom. 

Darle clases a los hijos también se ha convertido en una opción.  Si te sientes capaz y crees que adoptar un nuevo rol como maestra de tus hijos, no va a perjudicar la relación con ellos, esto también puede considerarse. Es importante establecer límites y estructuras muy claras, tener muy presente la edad de desarrollo de los niños y qué contenidos y aprendizajes son los que deben de ir trabajando. Considero necesario apoyarse y asesorarse por especialistas. Sobre todo para que la relación madre-hijo no se vea afectada. 

Muchas familias han decidido no inscribir a sus hijos al colegio, ya sea porque la modalidad de clases en línea no les funciona, por cuestiones económicas o por algún otro factor. En edad preescolar, el único año «obligatorio» es preescolar 3, en el cuál se entrega un certificado para poder ingresar a primaria.  Es cuestión de hablar con el colegio de sus hijos, para que respeten su decisión, no les condicionen la reinscirpición, ni se vaya a perder un ciclo escolar. Busquen llegar a acuerdos. 

Independientemente de la opción que elijan, es evidente que todos los niños van a regresar al colegio con un rezago. Aunque están aprendiendo muchas cosas y de maneras distintas, hay mucho contenido y aprendizajes específicos que de alguna u otra forma se están perdiendo.  Se tendrá que hacer una evaluación para ver de dónde partir. No se preocupen. Todo se va a acomodar y los niños poco a poco se irán regularizando. Será un proceso de readaptación en todo sentido.

Ya que sepan cómo será el proceso educativo de sus hijos en este tiempo, es importante enfocarse primero que nada, en lo emocional. No podemos pretender que los niños aprendan, cuando no se encuentran regulados, cuando no están bien emocionalmente. Necesitan estar en un estado de calma y seguridad para realmente poder estar atentos y receptivos al aprendizaje y a lo cognitivo. Es importante trabajar primero en estar bien como padres, cuidarnos, desahogarnos, buscar apoyo, tener tiempos y espacios personales. De esta manera podremos ayudar a que los niños se regulen y encuentren calma, pues eso es lo que les transmitiremos. 

Busquen abrir espacios para que los niños puedan expresar cómo se sienten, ayudarlos a conectar con sus emociones y nombrarlas. Es fundamental validar lo que sienten y brindarles estrategias para que puedan canalizarlo de forma positiva. Traten de escuchar realmente cómo se sienten y observarlos pues muchas veces lo expresan a través de su conducta. 

Algo que preocupa mucho, sobre todo frente a las clases virtuales, es la cuestión de atención. Los niños tienen períodos de atención muy cortos. No podemos pretender que estén horas frente a la pantalla o en la actividad con total atención. 

Aproximadamente esto es lo que dura su atención. 

2 años: 7-8 minutos 

3 años: 10 minutos 

4 años: 15 minutos 

5 años: 20 minutos 

6 años: 25 minutos 

7 años: 35 minutos 

8 años: 40 minutos 

9 años: 45 minutos 

10 años: 50 minutos

Hay que ser conscientes de esto para no exigirles algo que no pueden hacer. Cuando veamos que están perdiendo la atención, podemos ayudarlos a reenfocarse, esto permitiéndoles una pequeña pausa, pararse y moverse tantito, hidratarse o incluso les puede funcionar tener durante la clase algún material sensorial como una pelota, que puedan estar manipulando. 

Para que los niños puedan mantenerse enfocados en sus clases y actividades es importante que tengan pausas periódicas, de al menos entre 5-10 minutos en donde puedan llevar a cabo actividad física o algo que los calme y tranquilice. Se recomiendan cada 2 horas por lo menos, o entre actividades. Esto les permite despejarse, recargar energía y reenfocar su atención. 

Cada niño aprende de manera distinta y a su propio ritmo. Este tiempo es perfecto para que observen cómo aprenden sus hijos, los conozcan mejor y desde el ámbito educativo. Hay muchos estilos pero entre los principales se encuentran:

  • Auditivo: Aprenden mejor a través de lo que escuchan- sonidos, canciones, poemas.
  • Visual: Aprenden mejor a través de lo que observan- imágenes, dibujos, videos. 
  • Kinestésico: Aprenden mejor a través del movimiento, el tacto y la práctica.

De acuerdo a lo que identifiques en tu hijo, podrás brindarle herramientas o estrategias especificas a su estilo de aprender que le faciliten el proceso. Si aún no lo identificas puedes preguntarle a su maestra, probablemente ella conozca el estilo de aprendizaje de cada alumno. 

Sería conveniente contar con un espacio asignado exclusivamente para las actividades escolares. Se recomienda con buena ventilación e iluminación y con los menos distractores posibles. Tener el material necesario disponible facilitará el cumplimiento de las tareas y evitará distracciones. 

Es importante que el escritorio o mesa/silla sean del tamaño de los niños para que les permitan tener una buena postura. 

Con esto les enseñamos también que hay un tiempo y un espacio para cada actividad. No comemos donde dormimos, no estudiamos donde nos bañamos… cada actividad requiere de un espacio. 

Algo muy importante es la anticipación. Hay que explicarles con tiempo que las clases ya van a volver a comenzar, que sepan cómo van a ser y qué se espera de ellos. Hay que establecer rutinas claras para no estar corriendo y que puedan empezar su clase listos y con la mejor actitud. Pueden poner alarmas para que les avise unos minutos antes de la clase para que puedan tener todo preparado. 

Para poder organizarnos bien y que todos puedan realizar las actividades que les corresponden de forma adecuada, es importante establecer y seguir rutinas. Esto ayuda a tener control y seguridad al saber qué les toca hacer en el día y qué se espera de ellos. Traen estabilidad y permiten el desarrollo de una estructura y de la capacidad de organización.Involucren a los niños en la creación de sus rutinas. Tenerlas de manera visual los ayuda a conocerlas y seguirlas mejor. 

Lo ideal es involucrar a los niños en todo el proceso: en crear sus rutinas, en elegir las actividades que les guste hacer, en preparar sus materiales y su espacio de trabajo, en realizar tareas del hogar.Esto va a favorecer mucho la creación de hábitos, la responsabilidad y la autonomía.

Es importante acompañarlos en sus procesos, pero como apoyo y guía. Evitemos resolverles todo. Es fundamental que ellos experimenten, sientan, descubran, se equivoquen y lo logren, por sí solos. Estar junto por si nos necesitan, pero como observadores y motivadores. 

En este tiempo hay que trabajar mucho en la creatividad, en tener opciones y alternativas en caso de que algo no funcione como esperábamos. Hay que permitir que los niños también puedan generar sus propias alternativas. Si a media clase algo no le interesó o gustó, podemos escuchar qué opción propone para llevar a cabo en lugar de eso, sin descuidar la enseñanza de que hay que concluir lo que se empieza. 

Procuremos abrir espacios de diálogo, en donde escuchemos a todas las partes involucradas y se pueda negociar y llegar a un acuerdo. Evitar ceder frente a manipulaciones y mantener límites firmes, pero siempre con la flexibilidad de poder negociar. Si por ejemplo, tiene 3 clases al día y para la tercera ya no puede, se vale llegar a un acuerdo para que participe en las otras dos y después hagan otra actividad. 

Para que funcione la educación de la manera en la que la estamos viviendo actualmente, es muy importante el trabajo en equipo. No podemos asumir toda la responsabilidad pero tampoco podemos depositarla únicamente en la escuela y los maestros o en nuestros hijos. Todos necesitamos poner de nuestra parte y asumir nuestra responsabilidad. Solo así podrá funcionar. 

Acérquense a las maestras, a los directivos, al área psicopedagógica. Platiquen sus inquietudes, compartan sus ideas, busquen apoyo y asesoría si lo necesitan. Hay que crear redes de apoyo. Todos estamos juntos en el proceso. 

Lo más importante es que eviten preocuparse, hagan lo que les de paz y lo que sea mejor para ustedes y sus familias y lo que vaya de acuerdo a sus necesidades. Es un día a la vez, no se presionen. Y si sienten que algo los sobrepasa o se sienten desbordados, busquen ayuda. Es fundamental enfocarnos en evitar que las relaciones y la dinámica familiar se afecten. 

Cuídense. Ya pasará y todo se irá acomodando.

Con cariño, Johis

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