Autorregulación en los niños

Muchas veces como adultos nos cuesta trabajo el autocuidado, porque lo dejamos a un lado por el sinfín de actividades y responsabilidades que solemos tener; sin embargo, es importante recordar que si no nos cuidamos primero nosotros, va a ser muy difícil poder estar bien para los demás. Además es básico que los niños, quiénes todo el tiempo nos observan e imitan, aprendan de nosotros a cuidarse a sí mismos, sobre todo en momentos difíciles de cambio, estrés o ansiedad como puede ser lo que estamos viviendo en la actualidad con la pandemia.

Una manera de cuidarnos, es a través de las estrategias de autorregulación, a través de las cuales se busca mantener la calma y la tranquilidad en situaciones estresantes y de ansiedad. La autorregulación es una habilidad que se va desarrollando con el tiempo y con la práctica, y que en el caso de los niños justamente van aprendiendo con ayuda de sus figuras de cuidado quienes actúan como co-reguladores en estos momentos, para transmitirle calma e irlo guiando y ayudando para que logre calmarse.

Aquí algunas estrategias y actividades como de tipo mindfulness (técnica que favorece estar en el aquí y en el ahora) para ayudar a los niños a favorecer su autorregulación:

  • Método 5-4-3-2-1: es una técnica de conciencia plena que ayuda a enfocarse en lo que hay a nuestro alrededor y por ende, menos en la situación o en los pensamientos estresantes o de ansiedad que podamos estar experimentando. Para ponerlo en práctica se necesita respirar y enfocarnos en lo que nos rodea; 5 cosas que puedas ver, 4 cosas que puedas sentir o tocar, 3 cosas que puedas escuchar, 2 cosas que puedas oler y 1 cosa que puedas saborear.
  • Respiración de abeja: es un tipo de ejercicio que busca que se calme la mente al enfocarse en la respiración acompañada de sonido, permitiendo así liberar la tensión, el estrés, la ansiedad o las emociones «negativas». Para comenzar es importante sentarse en un lugar tranquilo con los ojos cerrados y tapar los oídos con los dedos índices. Inhalar por la nariz y exhalar haciendo el sonido de un zumbido como el de las abejas. Repetirlo al menos 5 veces.
  • Repetir una afirmación positiva: cuando afirmamos algo estamos declarándolo y esto puede ayudar al empoderamiento sobre todo en momentos de duda, ansiedad o estrés. La idea es pensar en alguna frase positiva que podamos repetirnos a nosotros mismos para afirmar nuestra fortaleza y capacidad, incluso la podemos escribir y tenerla visible en algún espacio para verla constantemente. Pueden ser frases com «Haré lo mejor que pueda», «sé que puedo hacerlo».
  • Balancearse o mecerse: Cuando estamos con emociones muy intensas o una sobrecarga de estímulos a nivel sensorial, algo que puede ayudar a calmar nuestro sistema nervioso es balancearnos o mecernos. Puede ser en una silla giratoria, una mecedora, , un columpio, en una pelota de ejercicios o de yoga rodando de adelante hacia atrás o balancearnos al ritmo de música.

  • Caminar al aire libre: Movernos puede ayudar con la autorregulación, ya que el ejercicio aumenta la circulación sanguínea hacia el cerebro, ayudando a despejar la mente. Si combinamos el movimiento con el aire libre y la naturaleza, la relajación puede aún ser más efectiva.
  • Arte: Dibujar o plasmar lo que estamos sintiendo puede ser una manera efectiva de liberarnos de las emociones que estamos sintiendo y tenerlas más en control. Escribir, pintar, hacer una manualidad, dibujar, son todas formas artísticas que pueden ayudar.

Existen muchas estrategias que podemos ir probando par encontrar cuál es la que mejor nos funciona, tanto a nosotros adultos para llevarlas a cabo en nuestro día a día como para enseñárselas a los niños para que también vayan desarrollando sus capacidades de autorregulación y autocuidado, las cuales además nos ayudan también a ser más resilientes.

Suerte en el camino,

con cariño, Johis

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