Atención y emociones en los niños

La atención es un proceso básico con el que se inicia el procesamiento de la información. Pone en marcha a otros procesos cognitivos, regula y ejerce un control sobre la percepción y la memoria. Es decir, la atención es básica dentro del aprendizaje y el desarrollo de los niños. Pero sabemos que los períodos de atención en ellos, son cortos. Aquí una lista de los tiempos aproximados de atención sostenida que los niños pueden mantener de acuerdo a su edad.

En la atención influyen principalmente dos tipos de factores; los internos como el estado orgánico, la emoción, la motivación, los intereses y las experiencias e información previa; y los externo

Es importante saber que hay factores que inciden de manera directa en la atención y que se pueden trabajar y mejorar para que la atención mejore y por ende el aprendizaje sea mucho más significativo. La motivación y la emoción son considerados como factores determinantes de la atención. De esta manera, un estado de alta motivación e interés, estrecha el foco atencional y disminuye la capacidad de atención dividida. En cuanto a la emoción, el tono afectivo de los estímulos que se reciben y los sentimientos hacia ellos, contribuyen a determinar cuál va a ser el principal foco de atención.

Tenemos que entender la lógica que hay entre el cómo nos sentimos y la capacidad que tenemos para poner atención a algo. Si nos sentimos cansados, hambrientos, ansioso, tristes, enojados, o con cualquier emoción fuerte, lo normal va a ser que nuestra atención esté enfocada en eso y que no podamos concentrarnos en nada más. Por el contrario, si estamos en un estado de calma y nos encontramos emocionalmente regulados y nuestras necesidades básicas (hambre, sueño) están satisfechas, será mucho más fácil poder concentrarnos en lo que debemos, por ejemplo, en lo que la miss nos quiere enseñar en clase.

La autoregulación se vincula directamente con el control de emociones, de estrés, de impulsos y de comportamiento, permitiendo pensar antes de actuar y enfocar la atención en una tarea determinada. Por lo tanto, estar regulados ayuda a mantener el interés y la calma para poder concentrarnos en cierta información y así aprender mejor.

Algunas estrategias que podemos utilizar para ayudar a los niños e incluso a nosotros mismos a fomentar y potenciar la atención son:

  • Tener buenos hábitos y rutina de sueño.
  • Desayunar o alimentarnos de manera sana, balanceada y suficiente.
  • Cuestionarnos o cuestionarles cómo se sienten.
  • Hacer ejercicios de relajación, respiración o mindfulness para poder aterrizar en el aquí y en el ahora.
  • Claridad: intentar explicar de forma clara y precisa las instrucciones de las tareas o actividades que queremos que realicen. Asegurarnos que hayan comprendido.
  • Lenguaje concreto: usar palabras precisas y tratar de explicar con pocas palabras. Partir las instrucciones en varios pasos.
  • Trabajo estructurado: buscar dividir las tareas en pequeños objetivos. Tener un lugar de trabajo establecido, ordenado y con los materiales necesarios.
  • Constancia: ser consistentes en el trabajo para que mantengan una rutina y estructura. Tratar de usar una metodología sistematizada.
  • Aprovechar sus intereses: conocer lo que les gusta y les llama la atención para poder usarlo como motivador y enganche.
  • Motivación: presentar las actividades de forma lúdica y divertida, usar juegos y movimiento. Reforzarles cuando logren mantener la atención y logren concluir sus actividades.
  • Evitar distractores: buscar que el área de trabajo esté lo más posible libre de distractores y demasiados estímulos.
  • Variedad: usar actividades diversas y variadas, metiendo pausas de movimiento o de calma entre cada una para no saturarlos.
  • No señalar errores: orientarlos y guiarlos, pero no regañarlos si se distraen o se equivocan. Ayudarlos a reenfocarse.
  • Ir aumentando el tiempo: iniciar con períodos cortos de trabajo e ir aumentando paulatinamente el tiempo.

También hay algunos ejercicios o actividades específicas que nos pueden ayudar a trabajar con la atención.

No olvidemos que en este tiempo de pandemia, de pantallas y de clases a distancia, las emociones de los niños y las de todos, se han visto afectadas. Es por eso, que lo primordial es enfocarnos en la parte emocional, en que se encuentren contenidos, en que puedan expresar lo que sienten, en que vayan aprendiendo a identificar y nombrar sus emociones y que vayan aprendiendo a autorregularse, para entonces ya poder avanzar hacia lo académico, el aprendizaje y la atención que se requiere para ello. Tengamos paciencia y seamos amorosos en este proceso. Evitemos preocuparnos y mejor ocupémonos y llevemos a cabo estrategias que puedan ayudarles a ir aumentando sus períodos de atención.

Por supuesto, que si notan que se encuentran demasiado dispersos y que se les dificulta estar en calma y regulados, busquen ayuda.

con cariño, Johis.

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