¿Supermamás?

En este mes de mayo, mes de las Madres, muchas felicidades a todas quienes son mamás y mis respetos, porque admiro la enorme responsabilidad y esfuerzo que implica serlo.

En esta sociedad llena de estándares, estereotipos y objetivos por alcanzar, las mamás sin duda son de las que más están sometidas a toda esta presión. Los ojos de todos están puestos sobre ellas, lo que hacen, lo que no, cómo lo hacen, cómo se portan sus hijos, etc, etc. Y hay una presión enorme por ser una «supermamá». Pero ojo, porque aunque las mamás claro que pareciera que de pronto tienen súper poderes, la realidad es que son mujeres de carne y hueso, y por ende, están lejos de ser heroínas de cuento o perfectas, porque esto no existe en el mundo real.

Como sociedad tenemos que dejar de exigirle a las mamás que sean estás «súpermujeres» y «súpermamás» y las mamás también deben de dejar de exigirse tanto a sí misma, de compararse con otras y de ser sus peores jueces. La perfección no existe, llegar a todo es imposible e insano, por lo que pretender abarcarlo, solo conducirá a niveles altos de estrés y frustración, y a la larga a una baja autoestima y enormes inseguridades.

Nadie se convierte en mamá, siendo experta y sabiéndolo todo. No hay un manual preciso; se va aprendiendo sobre la marcha, con prueba y error y con las herramientas que se tienen, tratando de hacerlo lo mejor posible. Pero para poder ser una «buena» mamá, primero tienes que estar bien tú como individuo. Es importante conocerte, automonitorearte y estar consciente de tus límites, aprender a decir que «no», a no querer hacer todo al mismo tiempo, a descansar y a buscar tener un equilibrio, es decir, no puedes enfocarte al 100% solo en tu bebé o en tu hijo, aunque la sociedad así lo exige.

Es importante terminar con el «todo lo puedo» o con el «tengo que». Física y mentalmente es imposible querer abarcar y lograr todo al mismo tiempo y estar al 100. Se vale tener caídas y bajones, se vale tener días malos, se vale no siempre estar de ánimo para estar con tus hijos, se vale pedir ayuda, se vale delegar, se vale ponerte primero, se vale tener una vida que no esté totalmente enfocada en la maternidad. Basta de juzgar a las mujeres y de juzgarse a sí mismas, por no seguir cierto patrón, o cierto estándar.

Ser mamá no siempre es increíble, ni glamouroso como a veces nos lo pintan las redes sociales o las películas. Ser mamá de por sí es complicado, retador y una responsabilidad enorme, como para además agregarle la presión de tener que poder con todo y ser la mejor. Dejemos de romantizar la maternidad y dejemos atrás esta idea de «supermamás» porque no hay nada más alejado de la realidad.

con cariño, Johis

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