No es buffet

Sabemos que la alimentación es fundamental para el desarrollo y salud de los niños y del ser humano en general. Además de que la hora de la comida es un momento socializador, ya que generalmente comemos rodeados de gente, en familia o con amigos; no solo compartiendo comida sino conversaciones y momentos.

Hay niños que comen sin tema cualquier tipo de alimentos, mientras que otros son mucho más «pickys», limitando los nutrientes que recibe su organismo. La cuestión aquí es que nosotros no favorezcamos esto, pues sino con el tiempo será más complicado que los niños se alimenten correctamente.

La preocupación frente a la alimentación es algo que evidentemente existe, por eso en varias ocasiones preocupados porque no estén comiendo, los papás o cuidadores pueden caer en ofrecerles lo que saben que les gusta, para que al menos coman algo y no se queden con el estómago vacío. Si de manera recurrente hay una negativa frente a comer, la preocupación será mayor y entonces pueden recurrir a ofrecerles a «la carta» para ver qué logran comer. Por ejemplo: «no quiso comer nada, pero le di Danonino y galletas y eso sí comió».

Ese tipo de acciones, lo único que van a lograr es que los niños sepan que si no comen, les van a dar lo que a ellos les gusta de comer, lo cual muchas veces no es saludable ni es lo ideal en su alimentación. Los niños no se van a morir de hambre, así que si hay días que no quieren comer lo que hay de comer, evitemos ofrecerles otro tipo de alimentos. Llegará un punto en el que tendrán hambre y comerán la comida que les demos.

Si los acostumbramos a darles opciones para que ellos elijan qué comer, como si fuera buffet, será complicado que coman en otros entornos. Si salen a comer a un restaurante o si comen en el colegio, se complicará la situación, ya que ahí no habrán las mismas opciones que en casa. Debemos acostumbrarlos a probar y comer de todo y no ceder cuando no quieran.

Algo que también es importante evitar frente a los momentos de comida, es usar «ayudas» como pantallas para que así coman. El momento de la comida debe ser eso: un momento en donde la única acción sea comer y convivir con las personas que están comiendo alrededor. Pero no es hora de ver la tele, de jugar o de ver cuentos. Esto solo los distrae y hace que coman más lento o que no coman por estar atentos a otra actividad.

Debemos ser firmes para evitar que los niños adquieran hábitos que no los ayudan a desarrollarse adecuadamente. De nosotros depende favorecer que coman de todo o que sean «pickys».

Ya si el tema tiene que ver con cuestiones sensoriales o por alergias, ya es algo distinto, pero si es solo por «capricho» o «manipulación» para comer solo lo que les gusta, es importante marcar límites.

con cariño, Johis

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