Miedos en la infancia

El miedo es una emoción natural que se caracteriza por experimentar una sensación desagradable e intensa ante la percepción de un peligro real o imaginario. Es una emoción muy útil pues nos alerta frente a los peligros que puedan existir, permitiéndonos reaccionar, ya sea, huyendo, luchando o congelándonos; preparándonos para la supervivencia.

En el caso de los niños, es muy común que puedan sentir miedo a muchas cosas, ya que apenas comienzan a descubrir el mundo, y lo inesperado y nuevo generalmente puede causar temor. Pero para cada etapa, las cosas que los pueden atemorizar van cambiando:

  • 0-6 meses: pueden sentir de manera inconsciente miedo a caerse (pérdida de apoyo o del equilibrio) y miedo a los sonido muy fuertes.
  • 7-12 meses: miedo al abandono o ansiedad de separación (es una etapa del desarrollo durante la cual el niño se pone ansioso cuando se separa del cuidador primario, usualmente la mamá). Miedo a caras nuevas y ruidos fuertes.
  • 1-2 años: Se intensifica el miedo al abandono y a los extraños. Pueden tener miedo a animales grandes.
  • 2-4 años: miedo a separarse de sus padres. Puede suceder que no quieren que los padres los dejen solos en la guardería o en la cama a la hora de dormir. Tal vez lloren, se aferren y traten de mantenerse cerca de sus padres. Pueden comenzar a tener miedo a los cambios (entrar a la escuela, mudanza, despedidas, etc)
  • 4- 6 años: Los niños no siempre son capaces de diferenciar lo que es real de lo que es fantasía y al tener una imaginación tan viva, muchas veces pueden llegar a tenerle miedo a cosas que no son reales, aunque para ellos si lo son.  Para ellos, los monstruos que imaginan parecen reales. Pueden llegar a tener miedo de lo que hay debajo de su cama o en el clóset. Muchos niños tienen miedo de la oscuridad y de la hora de ir a la cama. También pueden tener miedo de los ruidos fuertes, como los truenos y los fuegos artificiales.
  • 6-10 años: Al ir entendiendo conceptos sociales pueden empezar a tener miedo de las guerras, la inseguridad, enfermedades o incluso la separación de la familia o la muerte de seres queridos. Algunos pueden tener miedo de que una persona «mala» los lastime, miedo a catástrofes naturales como las tormentas o temblores, la violencia o las cosas que escuchan en las noticias.

¿Cómo podemos apoyar y ayudarlos frente a los miedos?

  • Identificar el miedo. Ponerle nombre a lo que siente.
  • Verbalizarlo y escucharlo.
  • Hacer que sienta comprensión y seguridad. Validar su emoción.
  • Reaccionar de forma tranquila y relajada. Recordando que ellos perciben lo que sentimos.
  • Aterrizar sus miedos. Explicarles su miedo, hacer que sea más fácil para ellos entender su origen y si es algo de fantasía, que puedan comprender que no existe, que no es algo real. Demostrarles a medida de lo posible que eso que es irreal no les puede causar daño realmente.
  • Enseñar estrategias para poder manejar lo que siente: respirar, pensar en otra cosa, cantar canción favorita.
  • Buscar soluciones y estrategias juntos.
  • Ofrecer visión adaptativa para afrontar los problemas
  • Sonreír: frente a los miedos el humor siempre es un buen aliado.

Estrategias específicas:

  • Caja del miedo: escribir o dibujar aquello que les da miedo, para después doblarlo y guardarlo para quitarle el «poder»
  • Usando el humor: tratar de buscarle lo chistoso al miedo, por ejemplo, si les da miedo una bruja, pueden buscar hacer el dibujo de una bruja chistosa.
  • Rutina tranquilizadora: si por ejemplo, tiene miedo de la oscuridad, desarrollen una rutina tranquilizadora para la hora de irse a dormir. Leerle un cuento o cantar juntos.
  • Enfrentar y aterrizar los miedos: si piensa que hay monstruos abajo de su cama, usar una linterna para buscar abajo de la cama y comprobar que no hay nada.
  • Dibujar su miedo, por ejemplo hacer un dibujo de un monstruo para que depositen ahí el miedo. Incluso pueden romper la hoja después, para ayudar a que «desaparezca».
  • Divertirse con su miedo, por ejemplo, si les da miedo la oscuridad pueden jugar con la luz de la linterna y hacer figuras con los dedos y la sombra o incluso buscar de los stickers que se iluminan en la oscuridad y pueden pegar en el techo.
  • Usar cuentos para trabajar los miedos.

 Encender la noche. Ray Bradbury

– De verdad que no podía. Gabriela Keselman

– Gato Guille y los monstruos. Rocío Martinez

– Yo mataré monstruos por ti. Santi Balmes

– Cuando tengo miedo. Trace Moroney

– Todo lo que sé del miedo. Jaume Copons

-Félix, el coleccionista de miedos. Fina Casadelrrey

– El libro valiente. Moni Port

– Dormir sin miedo. Laura Pazos y Marta Moreno

– El hilo invisible. Miriam Tirado

– No tengas miedo cangrejita. Chris Haughton

– Mi miedo y yo. Francesca Sanna

No olvidemos que los miedos hay que abrazarlos y enfrentarlos. La mayoría de los niños hacen frente a los miedos y las preocupaciones normales con el apoyo de sus padres y con ciertas estrategias. A medida que crecen, es común que vayan superando los miedos que tenían de más pequeños. Si por algo, los miedos son muy intensos y les impiden llevar una vida normal, es importante consultar a un especialista.

con cariño, Johis

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