¿Cómo trabajar la tolerancia a la frustración?

La poca tolerancia a la frustración es una característica general en los niñ@s pequeños. De bebés estaban acostumbrados a que todas sus necesidades se resolvían al instante, que generalmente no tenían que esperar para satisfacerlas o para conseguir lo que querían, que con tan solo llorar o emitir algún sonido conseguían llamar la atención. Van creciendo acostumbrados a esto, por lo que al momento de darse cuenta de que sus necesidades o deseos ya no se están resolviendo o consiguiendo enseguida, evidentemente se frustran.

En la etapa infantil, los niños suelen pensar que el mundo gira a su alrededor, que lo merecen todo y que consiguen al momento lo que piden. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás, recordemos que en esta etapa su pensamiento es egocéntrico.  

La frustración es una respuesta emocional, que se acompaña con la sensación de estar molesto o enojado, generalmente por la incapacidad de cambiar o lograr algo. Es un estado transitorio y no permanente. Se trata de una actitud y por ende puede trabajarse y desarrollarse.

Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona , ya que cuando sean adultos deberán enfrentarse a circunstancias tanto de éxito como de fracaso. Así que desde pequeños hay que ir trabajando junto con ellos el desarrollo de su tolerancia frente a la frustración.

Para poder ayudarlos adecuadamente, es importantísimo primero aprender a manejar nuestra propia frustración, para así entonces poder ayudarlos a manejar la suya. Recordemos que somos además su principal ejemplo a seguir. Para lograr esto hay algunas recomendaciones para ti, padre de familia:

  • Disminuye tus expectativas.
  • Enfoca tu energía en la relación con tus hij@s.
  • Respira profundamente.
  • Identifica tus fuentes de frustración y trata de evitarlas.
  • Ten tiempo para ti.
  • Toma un momento antes de reaccionar.
  • Intenta ver la frustración como un éxito y no como un fracaso.
  • Identifica lo que sí puedes hacer y controlar y aquello que no está en tus manos.
  • Ten una red de apoyo.
  • Establece y mantén una rutina.
  • Reconoce tus conductas negativas y busca cambiarlas.
  • Cuídate- recuerda que no puedes ayudar a otros si no estás primero bien tú.

L@s niñ@s se sienten frustrados cuando encuentran obstáculos entre ellos y lo que quieren o cuando algo les impide alcanzar sus objetivos. Esto hace que se sientan vulnerables y molestos.

¿Cómo les afecta la frustración?

  • Su cuerpo se tensa.
  • Se acelera su respiración y su ritmo cardíaco.
  • Baja su rendimiento y concentración.
  • Su cuerpo pierde coordinación.
  • Tienen una sensación de desesperación.
  • Dejan de intentar alcanzar metas.
  • Se sienten derrotados e incapaces.
  • Tienden a aislarse.
  • Presentan falta de productividad.
  • Pueden llegar a tener ansiedad o depresión.

Muchos padres intentan reducir o evitar las fuentes que les causan frustración y terminan por convertir cualquiera de sus fracasos en un nuevo éxito. Para prevenir esta situación y conseguir tolere la frustración, los padres deben evitar la sobreprotección y no abusar de la permisividad . La conducta permisiva se manifiesta, con frecuencia, al ceder ante cualquier requerimiento, de modo que este siempre consigue lo que quiere y nunca se enfrenta a situaciones negativas, problemáticas o frustrantes.

En general, los niños con poca tolerancia a la frustración:

  • Tienen dificultades para controlar las emociones.
  • Son más impulsivos e impacientes.
  • Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, por lo que, cuando deben enfrentarse a la espera o postergación de sus necesidades, pueden hacer berrinches, rabietas y llorar fácilmente.
  • Se muestran exigentes.
  • Pueden desarrollar, con más facilidad , cuadros de ansiedad o depresión ante conflictos o dificultades mayores.
  • Creen que todo gira a su alrededor y que lo merecen todo, por lo que sienten cualquier límite como injusto ya que va contra sus deseos.
  • Les cuesta comprender por qué no se les da todo lo que quieren.
  • Tienen una baja capacidad de flexibilidad y adaptabilidad.
  • Manifiestan una tendencia a pensar de forma radical: algo es blanco o negro, no hay punto intermedio.

Es deseable que exista un tiempo entre lo que se pide y lo que se recibe; l@s niñ@s deben aprender a ir posponiendo la gratificación, a ir aceptando la espera y la frustración. Si esto se maneja bien, se irán preparando para el mundo real, donde no todo siempre es inmediato, sale bien o es cómo queremos.

  • Los prepara para la vida real.
  • Les da fortaleza, resistencia y flexibilidad.
  • Les da capacidad de recuperación y adaptación.

Para enseñarles a tolerar la frustración, existen algunas estrategias:

  1. Dar ejemplo. La actitud positiva de los padres a la hora de afrontar las situaciones difíciles o adversas es el mejor ejemplo para que los hijos aprendan a solventar sus problemas.
  2. Educar en la cultura del esfuerzo. Es importante enseñar al niño que es necesario esforzarse. Así aprenderá que el esfuerzo es, en muchas ocasiones, la mejor vía para resolver algunos de sus fracasos.
  3. No resolverle todo. Si se le facilita todo al niño y no se le permite alcanzar los retos por sí mismo, es difícil al equivocarse pueda aprender de sus errores para saber cómo enfrentarse al fracaso.
  4. No ceder ante sus berrinches. Las situaciones frustrantes derivan, en muchos casos, berrinches. Si los padres ceden ante ellas, aprenderá que esa es la forma más efectiva de resolver los problemas.
  5. Marcar objetivos. Hay que enseñarles, poniéndole objetivos realistas y razonables, pero sin exigirle que se enfrente a situaciones que, por su edad o madurez, sea incapaz de superar.
  6. Convertir la frustración en aprendizaje. Las situaciones problemáticas son una excelente oportunidad para que aprenda cosas nuevas. De esta forma, podrá afrontar el problema por sí mismo cuando vuelva a presentarse.
  7. Enseñar a ser perseverante. La perseverancia es esencial para superar situaciones adversas. Si aprende que siendo constante puede solucionar muchos de sus problemas, sabrá controlar la frustración en otras ocasiones.

¿Qué se necesita para ayudarlos?

  • Conservar la calma.
  • Ser consistentes.
  • Poner límites.
  • Intentar decir más veces «si»
  • Elegir los momentos adecuados para hablar.
  • Desarrollar buenas habilidades de comunicación
  • Abrir espacios de diálogo.
  • Escuchar y hacerles saber que los escuchaste.
  • Explicar las razones, los porqués
  • Asegurar que comprende lo que se le explica o se le dice.
  • Darle responsabilidades de acuerdo a su edad y madurez.
  • Pedirle su opinión y ayuda. Hacerlo partícipe.
  • No engancharse en luchas de poder.
  • Elegir las batallas- no se pueden pelear todas.
  • Permitir que experimente las consecuencias naturales de sus actos.
  • No sobreproteger.
  • Validar sus sentimientos.
  • Reforzar sus acciones positivas.

Ante la frustración, hay que enseñar a los niños formas positivas de hacer frente a estos sentimientos . Se pueden utilizar distintas estrategias:

  • Enseñarle a identificar sus detonadores y a evitarlos.
  • Enseñarle a identificar sus sentimientos de frustración y a nombrarlos.
  • Enseñarle cuándo debe pedir ayuda.
  • Identificar sus fortalezas, ayudarle a reconocerlas y a construir soluciones a partir de ellas.
  • Ayudarle a imaginar la perspectiva del otro: empatía.
  • Enseñarle a parar, pensar y elegir- técnica del semáforo.
  • Ayudarle a desarrollar la auto-observacion.
  • Ayudarle a narrar su experiencia del sentimiento y la situación.
  • Enseñarle técnicas de relajación: a respirar profundo, mindfulness, yoga…
  • Enseñarle formas alternativas de alcanzar el mismo objetivo.

¿Cuándo pedir ayuda?

  • Cuando la pasa realmente mal y afecta su vida cotidiana.
  • Cuando se desmorona frente a cualquier cosa o situación.
  • Cuando su conducta altera en exceso la dinámica familiar.

Recordemos que la frustración forma parte de la vida cotidiana. Aunque no se puede evitar, se puede aprender a manejarla y superarla, y así aumentar de esta forma la tolerancia a la misma. Aprender a tolerar la frustración facilita que nos enfrentemos con éxito a la vida. Ayudemos a nuestr@s niñ@s a lograrlo.

con cariño,

Johis

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