¿Todas las familias son iguales?

Generalmente crecemos pensando que todas las familias son iguales: mamá, papá e hij@s. Pero la realidad, es que cada vez con mayor frecuencia, este patrón de familias nucleares o tradicionales, ya no es lo normal o común, pues hay diversidad familiar.

Pero antes de hablar de diversidad familiar, hay que entender qué es una familia. De acuerdo a la OMS, familia es «el conjunto de personas que conviven bajo el mismo techo, organizadas en roles fijos con vínculos consanuíneos o no, con un modo de existencia económico y social comunes, con sentimientos afectivos que los unen y aglutinan”.

Las familias son de vital importancia para el desarrollo de las personas, puesto que son la primera vía de educación, además de que cubren una serie de necesidades básicas:

  • La necesidad de tener: cubre los aspectos económicos, materiales y educativos.
  • La necesidad de relación: enseña la socialización, comunicación, pertenencia y cariño.
  • La necesidad de ser: proporciona sentido de identidad y autonomía.

Una de las principales y más importantes funciones de la familia, es la vertiente socializadora, que permite adquirir valores, seguir normas y tener conductas adecuadas acorde a la sociedad en la que vivimos. La familia nos prepara para vivir en sociedad desde el ambiente de seguridad que nos proporciona; es el primer entorno al que los niños acceden para relacionarse y aprender, motivo por el cual es fundamental que la familia pueda cubrir esta necesidad básica para que tengan buen ajuste psicosocial cuando sean adultos.

Hay un sinfín de tipos de familias, aquí un poco sobre la diversidad:

  • Familia sin hij@s: formada por una pareja sin descendientes. Pueden estar casados o simplemente vivir juntos.
  • Familia nuclear (biparental con hij@s/tradicional): formada por un padre, una madre y l@s hij@s biológicos.
  • Familia homoparental: formada por una pareja homosexual (de dos hombres o dos mujeres) con uno o más hij@s.
  • Familia reconstituida o compuesta: formada por la fusión de varias familias biparentales: tras un divorcio, los hijos viven con su madre o su padre y con su respectiva nueva pareja, que puede tener también sus propios hij@s a cargo. Es la típica de: los tuyos, los míos y los nuestros.
  • Familia monoparental: formadas por un único adulto (madre o padre) con hij@s.
  • Familia de acogida: formada por una pareja o un único adulto que acoge a uno o más niñ@s de manera temporal mientras que no puedan vivir en su familia de origen o mientras no encuentren un hogar permanente. Son familias temporales que se encargan de ofrecer a menores en situación de necesidad el mejor entorno posible hasta que sean adoptados definitivamente o hasta que su familia biológica pueda ocuparse de ellos.
  • Familia adoptiva: formada por una pareja (o un adulto en solitario) con uno o más hij@s adoptados.
  • Familia extensa: formada por varios miembros de la misma familia que conviven bajo el mismo techo: abuelos, tíos, sobrinos, primos, etc.

Es importante entender que no hay un solo modelo o patrón a seguir y que no hay una sola manera de ser familia. Asimismo, viendo la diversidad actual que existe y la importancia de favorecer un ambiente de inclusión, sobre todo para l@s niñ@s, es necesario que sea un tema del cual se hable.

Al estar trabajando en una escuela, he podido observar de primera mano cómo los niñ@s conforme socializan con sus compañeros, y platican sobre sus vidas y vivencias cotidianas, se van dando cuenta de forma natural, que son diferentes entre ell@s y que sus familias también lo son. Cómo hay algun@s que viven con su mamá y su papá, como otr@s viven con sus abuelos, otr@s con solo su mamá o solo su papá, otr@s que unos días viven en casa de mamá y unos días en casa de papá, otr@s que apenas están viviendo el proceso de separación de sus papás y no entienden bien qué pasa, otr@s que tienen un «nuevo papá» o «nueva mamá» porque alguno de sus padres se volvió a casar, etc. Y obvio esto genera cuestionamientos en ell@s ¿porqué ella tiene dos papás? ¿porqué él no tiene papá?

Ir conociendo esta diversidad y descubrir lo diferente, puede causar confusión en l@s niñ@s si es un tema que no se aborda y se aterriza. Aprovechemos cualquier oportunidad para platicar con ell@s del tema, sobre todo si es algo que aparece de forma natural o que se empiezan a cuestionar. Celebraciones como el día de la familia (primer domingo de marzo), pueden ser ideales para celebrar dicha diversidad.

Normalizar las nuevas formas de ser familia es fundamental tanto para los adultos como para los niños. Eduquemos en un ambiente de aceptación, empatía y amor. Adiós a los prejuicios que solo dañan.

Una buena idea es aterrizar el tema con ayuda de cuentos como «Un puñado de botones» de Carmen Parets.

con cariño, Johis

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