Niñas empoderadas, seguras y con voz

Es triste ver como año tras año se tienen que seguir haciendo marchas y movimientos para exigir lo que no tendríamos que estar exigiendo, pues es lo básico: que nos respeten, que no nos acosen, que no nos maten, que no nos violen, que nos dejen decidir sobre nuestro cuerpo, que podamos vivir sin miedo. Pero por más triste e injusto que sea, es la realidad que vivimos; una realidad en la que todos los días hay al menos 10 feminicidios, en donde no todas las mujeres que salen de su casa logran regresar, en donde incluso los familiares o amigos son los que abusan de nosotras.

Y aunque por su puesto que movernos, alzar la voz y marchar ha servido, falta mucho todavía por cambiar. Sobre todo porque no depende solamente de nosotras mujeres. Traemos tan arraigado el machismo y el sistema patriarcal, que muchas veces sin darnos cuenta podemos incluso nosotras «feministas» caer en actitudes y acciones que lejos de ayudarnos, sigan alimentando este sistema opresor.

Es un trabajo diario, un proceso que va poco a poco, pero que debemos buscar que sea constante. Es algo que debemos empezar con nosotros mismos pero que necesitamos buscar trasladar a todos nuestros contextos y relaciones.

Como padres de familia y como educadores o terapeutas infantiles, tenemos una responsabilidad enorme en nuestras manos. Está en nosotros el tipo de semilla que sembraremos en los adultos del futuro. De nosotros depende que los niños de hoy crezcan siendo adultos de bien, que se respeten y se cuiden y que no favorezcan la violencia ni la cultura machista que estamos buscando erradicar.

Es educar en valores fundamentales como el respeto, la empatía y el amor. Es trabajar la equidad, sin manifestar distinción alguna por el género. Es abrazar la diversidad. ¿Y cómo hacerlo? Principalmente a través del ejemplo. Somos los referentes de los niños, lo que digamos o hagamos crea de forma inmediata un impacto en ellos, absorben todo como esponjas; así que aprovechemos esta gran capacidad de absorber, imitar y aprender para enseñarles los valores necesarios para poder relacionarse de manera sana, para tener voz sin apagar la de los demás, para ser poderosos pero sin pasar encima de otros, para crecer de la mano de los demás.

Evitemos hacer las típicas separaciones y comparaciones que en ocasiones aun tendemos a hacer: rosa para las mujeres y azul para los hombres; juguetes de niña y juguetes de niño, ropa de niña y ropa de niño, fila de niñas y fila de niños. El mensaje que transmitimos es de separación, es de desigualdad, es de diferencia. Y el mensaje que estamos buscando transmitir es de empoderamiento, de equidad, de igualdad, de unión, de compañerismo y amor.

Desde pequeños es importante que aprendan que tanto niñas como niños son capaces de:

  • lograr lo que se propongan.
  • ser lo que quieran llegar a ser.
  • levantar la voz.
  • decir que NO.
  • tomar decisiones.
  • trabajar en equipo.
  • ser más fuertes junt@s
  • impulsarse y ser aliados.
  • cuidarse.

Enseñemos que el lenguaje y el camino siempre es el amor. Eduquemos con el ejemplo. Sigamos luchando y trabajando todos los días por lograr esa equidad, esos derechos, esa vida sin miedo, que merecemos todos.

con cariño, Johis

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