Los cambios y cómo enfrentarlos

La vida está en constante movimiento, cada decisión implica ciertos cambios pues implica dejar atrás algo y siempre nos estaremos enfrentando a nuevas situaciones, algunos pequeños y otros enormes, algunos internos y otros externos, algunos de golpe y otros poco a poco, pero a fin de cuentas cambios. Y aunque vivimos siempre frente a ellos, la verdad es que no nos acostumbramos y generalmente no nos es fácil enfrentarlos ni adaptarnos a ellos. 

El mejor ejemplo es lo que estamos viviendo con el COVID-19. De un día para otro todo cambió y tuvimos que enfrentarnos a una serie de cambios de golpe. Quizá se nos fue anticipando lo que venía, al ver lo que iba sucediendo en otros países, pero probablemente no hayamos dimensionado que eso también lo íbamos a tener que enfrentar nosotros, al final del día China está lejísimos ¿no? 

El caso es que de pronto nos vimos en la situación de tener que hacer home office o seguir yendo a trabajar, pero con mil protecciones y cuidados (gel antibacterial cada 5 minutos, evitar contacto directo con la gente, saludarnos de lejitos y usar cubrebocas por ejemplo). Las escuelas de pronto cancelaron clases y tuvimos que ver cómo hacerle con los hijos en casa (sobre todo si aún teníamos que salir a trabajar). Si tenemos ayuda doméstica, tuvimos que decirles que ya no podían venir y con eso aumentaron las responsabilidades y las tareas que tenemos que llevar a cabo, ahora también a cocinar, limpiar la casa, lavar la ropa, etc, etc. ¿y cómo a qué hora haremos todo? 

Cuando ya se dio la orden de #quédateencasa, ahora sí vino el caos. No es lo mismo convivir con toda tu familia ciertas horas al día después de trabajar o hacer nuestras cosas, que tener que estar en el mismo espacio conviviendo 24/7. No está fácil, porque no es a lo que estamos acostumbrados. Y la verdad es que también mucha convivencia cansa, necesitamos nuestro espacio y nuestro tiempo y eso es totalmente válido y más que necesario. Pero se complica más cuando tenemos tantas responsabilidades al mismo tiempo: cumple con tu trabajo, ten juntas por videollamada, ve que los hijos estén haciendo sus actividades, asegúrate que se unen a la clase virtual con la miss y que tengas los materiales listos para la clase, manda las evidencias de lo que han trabajado los niños, prepara el desayuno, la comida y la cena, limpia la casa, lava la ropa, hazle caso a tu hijo porque está haciendo berrinche (porque el pobre tampoco está entendiendo bien qué está pasando)… y así un sinfín de cosas que tenemos que cumplir. ¿Está difícil no? 

Pero ¿qué creen? Se vale decir que no, se vale no hacer todo, se vale trabajar en equipo y dividirnos las tareas, se vale no sentirte bien, se vale buscar tu espacio, se vale estar cansados y hartos. Es irnos adaptando a lo que va llegando, es ir un día a la vez y al final es prueba y error. Y esto aplica para hoy y para todos los días, para cualquier situación que enfrentemos y para cualquier cambio por el que pasemos. 

Consejos para enfrentar mejor los cambios:

  • No resistirnos al cambio. Aunque estemos muertos de miedo, el cambio es inevitable y aunque nos resistamos e intentemos frenarlo, tarde o temprano sucederá, así que mejor que nos encuentre flojitos y cooperando. 
  • Reconozcamos el cambio .Al reconocer lo que está cambiando, de alguna manera lo estamos aceptando y eso hará más fácil la transición. 
  • Reconozcamos nuestros temores. Con los cambios siempre vienen miedos e inseguridades. Reconocerlos  e incluso hacer una lista, nos puede ayudar a irlos trabajando, a elaborar un plan de qué hacer en caso de que el temor se haga realidad e incluso a darnos cuenta que quizá son miedos infundados. 

  • Aceptemos nuestros sentimientos .Intentemos descubrir qué sentimos frente al cambio, pongámosle nombre a lo que sentimos, tratemos de buscar la explicación de porqué lo sentimos y sobre todo expresémoslo. Ya sea que escribamos lo que sentimos, que se lo platiquemos a nuestra pareja, familia o amigos o busquemos ayuda profesional. Es natural experimentar un sinfín de emociones cuando se presenta algún cambio en nuestra vida. No los bloqueemos y permitámonos sentirlos. No nos castiguemos por sentir. Finalmente, todo es temporal y todo pasará. 
  • Es importante trabajar en lo que sentimos pues todo se lo transmitimos inconscientemente a los niños y ellos lo reciben todo y no cuentan con las herramientas ni la capacidad para saberlo manejar. Entonces hay que tener mucho cuidado con eso. 
  • Es un duelo. Permitámonos vivir todas las etapas de la pérdida. Negación, ira, negociación, depresión y finalmente la aceptación. 

  • Veamos los cambios como algo positivo. Los cambios suceden por y para algo, intentemos verle el lado bueno y verlo como una oportunidad para crecer, aprender y mejorar. En todo este tiempo de cuarentena, seguro aprendimos muchas cosas, de nosotros, de nuestra familia, de nuestras capacidades, del país, de la sociedad, del mundo… 
  • Tengamos una actitud flexible. Esto nos ayudará a no tener un apego excesivo a lo anterior, a lo que perdimos, a lo que cambió. También ayudará a que no intentemos tener siempre el control de todo, pues al final es algo imposible de lograr, pues hay cosas que se encuentran totalmente fuera de nuestro alcance. 
  • Mantengamos rutinas. A pesar de los cambios, hay que intentar mantener nuestras rutinas pues éstas le dan estabilidad y estructura a nuestra vida. Tener nuestros tiempos definidos nos va a ayudar a que la preocupación o las demás emociones que estemos experimentando no interfieran con nuestra productividad y nuestras responsabilidades. Incluyamos siempre un tiempo y espacio para nosotros mismos, para hacer lo que más nos guste, para buscar relajarnos o para simplemente no hacer nada. 

  • Seamos lógicos. Aunque es necesario dejarnos sentir, tampoco podemos dejarnos llevar por las emociones. Es importante mantenernos calmados y racionales por si necesitamos tomar decisiones. Lo importante es sentir para así definir lo que queremos y pensar la mejor manera de lograrlo. 
  • Respiremos. Respirar es algo que hacemos todo el tiempo y de manera innata, no tenemos ni que pensar en hacerlo, simplemente lo llevamos a cabo. Pero una práctica que todos deberíamos de realizar de manera consciente al menos por 5 minutos durante el día es respirar de manera consciente. Esto nos ayuda a enfocarnos, a calmarnos y a conectar con nosotros mismos. Puede ser nuestro mejor aliado al momento de entrar en crisis. Un buen ejercicio es el de 4-7-8, respiras por la nariz contando hasta 4, mantienes la respiración mientras cuentas hasta el 7 y expiras por la boca contando hasta el 8. 
  • Seamos agradecidos .Siempre hay mucho por agradecer, aunque pensemos que no. Frente al cambio es importante reflexionar respecto a lo que ganamos y agradecer por ello. Enfocarnos más en lo que ganamos y lo que aún tenemos, que pensar en lo que perdimos. 
  • El cambio es inevitable. La actitud con la que enfrentemos el cambio depende de nosotros. El dolor y el sufrimiento son opcionales. 

Suerte con los cambios, 
Johis

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